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Debido a la desobediencia de los israelitas, el Señor los entregó al poder de Jabín, un rey cananeo, durante veinte años. Jabín tenía novecientos carros de hierro y, además, el jefe de su ejército, que se llamaba Sisara, era un gran guerrero.
En ese tiempo, Débora era la jueza de Israel. Un día, Débora mandó llamar al general del ejército israelita de nombre Barac. Le dijo que reuniera al ejército de Israel y que fuera al arroyo, donde iba a enfrentar al ejército de Sísara. Barac le dijo que solo iría si ella iba con él. Débora accedió a su petición.
Aquel día, Dios envió una lluvia fuerte que provocó que los carros se atascaran en el arroyo; en consecuencia, todos los soldados tuvieron que huir corriendo. Al final, lograron vencer a todo el ejército enemigo. Débora fue una mujer valiente, y Dios recompensó su fe.
Actividad. Con tu familia y en parejas, lleven un balón sobre la cabeza sin usar las manos hasta una meta. Si se cae, vuelvan a iniciar.
Oración. Señor, ayúdame a confiar en ti y a ser valiente. En el nombre de Jesús, amén.