|
Después de que los filisteos regresaron el arca a Israel, el profeta Samuel le pidió al pueblo que se arrepintiera y que fuera fiel a Dios. El arrepentimiento es el primer paso que toda persona debe dar para encontrarse con Dios. Muchas personas fueron a Mizpa, lugar en donde el profeta le habló al pueblo.
Como los filisteos pensaron que los israelitas se habían reunido para organizarse para la guerra, decidieron ir a atacarlos. Al saberlo, los israelitas le dijeron a Samuel: «¡No dejes de orar a nuestro Dios; ruégale que nos libre del poder de los filisteos!>>.
Samuel oró, y el Señor contestó mediante fuertes truenos. Cuando los filisteos los oyeron, se llenaron de terror y salieron corriendo. Por su parte, los israelitas vieron la derrota de sus enemigos, y se dieron cuenta de que Dios había aceptado su arrepentimiento.
Dios escuchó las oraciones de Samuel y por medio de ellas libró a los israelitas de la muerte. Nunca dejes de orar por otros, porque por medio de la oración puedes salvar a muchos.
Actividad. Dibuja tu mano en una hoja y escribe los nombres de las personas por las que te gustaría orar.
Oración. Querido Señor, que tu Espíritu Santo toque los corazones de las personas para que te amen. En el nombre de Jesús, amén.