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Asa fue rey de Judá y la historia lo recuerda come uno de los reyes más obedientes a Dios. Además, prosperó en todos los proyectos que emprendió; en gran medida, su éxito puede atribuirse a que no hubo ningún ídolo en su territorio.
Tiempo después, el rey de Etiopía le declaró la guerra a Judá. Al frente de un númeroso ejército, el rey llegó a Maresá, muy cerca de Jerusalén. Aunque Asa tenía un ejército que era menos de la mitad del ejército enemigo, decidió entrar a la batalla, pero antes de luchar, le oró a Dios: «Te rogamos que nos ayudes. ¡Tú eres nuestro Dios! ¡Sabemos que nadie te puede vencer!».
Dios respondió a la oración de Asa. El triunfo de Israel fue total. El rey, además de orar, preparó a los soldados para la batalla. Cuando haces lo que te corresponde, tendrás la victoria contra todo enemigo.
Actividad. En familia, comenta sobre las siguientes preguntas: ¿qué es lo que más te asombró de la historia? ¿Qué enseñanza puedes aplicar? ¿Qué aprendiste de Dios?
Oración. Padre, ayúdame a conocerte y a confiar plenamente en ti. En el nombre de Jesús, amén.