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En cierta ocasión, los moabitas y los amonitas se aliaron para atacar a Judá. Cuando Josafat, rey de Judá, se enteró, sintió miedo, así que oró al Señor.
Dios le respondió al rey mediante el profeta Jahaziel. El pueblo se animó y decidió confiar en el Señor. A la mañana siguiente, todos se levantaron temprano. Antes de salir al campo de batalla, Josafat les recordó a todos que confiaran y que obedecieran al Señor sin importar la orden. Cuando la gente de Judá llegó al sitio, se sorprendió y maravilló porque Dios había creado confusión entre sus enemigos y entre ellos se habían destruido. En los momentos difíciles de tu vida, nunca olvides que no tienes nada que temer si Dios está contigo.
Actividad. Escribe el Padrenuestro por frases en tiras de papel; después, con cuidado, recorta la hoja de tal manera que cada frase quede separada. Mezcla las tiras y ordénenlas.
Oración. Padre celestial, gracias porque no tengo nada que temer, pues tú eres mi refugio. En el nombre de Jesús, amén.