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Ezequías era rey de Jerusalén cuando Senaquerib, rey de Asiria, envió a un oficial al frente de un poderoso ejército para hablar con él. El oficial asirio insultó al pueblo de Dios. El mensaje del rey de Asiria colocaba a sus dioses sobre el Dios creador del cielo y de la tierra, y decía que el ejército asirio era superior al ejército de Judá; no tenía duda de que lo iban a derrotar.
Por su parte, el rey Ezequías se mostró preocupado, así que de inmediato oró a Dios. También mandó llamar al profeta Isaías para que consultara a Dios para saber qué hacer. El mensaje de Isaías fue reconfortante, pues le dijo a Ezequías que el Señor había escuchado su oración y que un ángel los iba a ayudar. Así sucedió: esa noche, un ángel del Señor destruyó a ciento ochenta y cinco mil soldados.
Actividad. Con ayuda de un adulto, coloca en un recipiente objetos de metal y otros que no sean de metal y mézclalos. Pasa un imán por encima de los objetos. Comenta sobre el amor de Dios que te trae a él sin importar dónde te encuentres.
Oración. Gracias, Señor, porque siempre estás para mí cuando te necesito. En el nombre de Jesús, amén.