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Jacob tuvo muchos hijos, y los dos más pequeños fueron Jose y Benjamín. Jacob quería a todos, pero de manera especial a José. Cuando José era un jovencito, ayudaba a sus hermanos a cuidar las ovejas.
Un día, Jacob le hizo un regalo muy especial: le dio una túnica de muchos colores. Esto causó la envidia de sus hermanos. Para empeorar la situación, cuando José le contó a sus hermanos sobre una vez que tuvo un sueño, ellos se molestaron, pues en el sueño José aparecía como superior no solo a sus hermanos, sino también a sus padres. Toda esta situación provocó que sus hermanos no lo quisieran.
¿Has sentido alguna vez envidia de alguien? Pídele a Dios que te ayude a cambiar ese sentimiento. Recuerda que la envidia y el enojo no deben tener lugar en tu corazón. Dios espera que te distingas por el amor, la pureza y la honestidad.
Actividad. Con cuidado, infla un globo tan grande hasta que casi se rompa. Comenta con alguien sobre cómo la envidia y el enojo son como el aire que entró al globo.
Oración. Señor, necesito que me ayudes a no tener envidia de nadie y a controlar mi temperamento. En el nombre de Jesús, amén.