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Salomón reinaba en Jerusalén, amaba a Dios y seguía las instrucciones que le había dado su padre. Un día, Salomón fue a Gabaón. Durante la noche, Dios se le apareció en un sueño y le dijo: <<Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré>. Salomón contestó: «Dame sabiduría para que pueda saber qué está bien y qué está mal. Sin tu ayuda no podría gobernar».
Como a Dios le agradó la petición de Salomón, le dio sabiduría y también riquezas y fama. Salomón reconoció que sin la ayuda divina no podría llevar la gran responsabilidad de ser rey. Cuanto mayor sea tu responsabilidad, más necesitas confiar en Dios y no en tus propias fuerzas ni habilidades. El mismo Dios que le dio sabiduría a Salomón puede darte la misma bendición hoy.
Actividad. Separa materiales de papelería que tengas en casa y dale un material diferente a cada miembro de la familia. De seguro que todos construirán algo diferente con ese material porque todos tienen diferentes dones.
Oración. Señor, según los dones que me has dado, dame sabiduría para compartir de tu amor con otros. En el nombre de Jesús, amén.