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La viuda de Sarepta

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Cualquiera que le da siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser seguidor mío, les aseguro que tendrá su premio (Mateo 10: 42).

Dios le dijo a Elías: «Ve a la ciudad de Sarepta y quédate a vivir ahí. Le he ordenado a una viuda que te alimente». Elías obedeció y fue a la ciudad. La viuda que vivía allí con su hijo recibió al profeta en su casa, compartió con él el poco alimento y agua que tenía y Dios la bendijo. La viuda, su hijo y Elías siempre tuvieron qué comer.

Tiempo después, el hijo enfermó tan gravemente que murió. Su mamá fue a buscar al profeta. Elías oró a Dios, y Dios hizo el milagro: resucitó al muchacho, y así su mamá no quedó sola. La generosidad de la viuda la llevó a conocer al profeta, quien luego la ayudó con un problema mayor. Dios promete bendecir a todos los que, en medio de su escasez, comparten con alguien más necesitado.

Actividad. Con la ayuda de un adulto, busca a una persona que esté en necesidad y comparte las bendiciones que Dios te ha dado.

Oración. Padre celestial, ayúdame a ser un ejemplo de tu amor para los necesitados. En el nombre de Jesús, amén.

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