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Ana era la esposa de Elcana, una persona rica y reconocida, un esposo cariñoso que amaba a Dios. Por su parte, Ana tenía una fe firme, pero no tenían hijos, aunque lo deseaban mucho. Cada año viajaban de Ramá hasta Silo para adorar en el templo y llevar ofrendas a Dios. En una de las ocasiones que fueron, Ana oraba en silencio: «Dios todopoderoso, mira lo triste que estoy. No te olvides de mí. Si me das un hijo, te lo entregaré para que te sirva todos los días de su vida».
A los pocos meses, Ana tuvo el gusto de convertirse en mamá. Cuando miró al niño, lo llamó Samuel, que significa: «Escuchada por Dios». Cuando Samuel aún era un niño, Ana cumplió su promesa y lo llevó al templo para que sirviera a Dios.
Actividad. Para tus padres: Introduce el concepto <Palabra de honor> y explica lo importante que es cumplir lo que se promete. Anima a los niños a comprometerse con pequeñas acciones y a cumplir su palabra. Establece un sistema de reconocimiento para elogiarlos cuando cumplan sus promesas.
Oración. Señor, ayúdame a ser un niño de palabra de honor. En el nombre de Jesús, amén.