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Liberación Milagrosa

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«Cuando Abram supo que su sobrino estaba prisionero, juntó a los criados de confianza que habían nacido en su casa, que eran trescientos dieciocho hombres en total, y salió con ellos a perseguir a los reyes hasta el pueblo de Dan» (Génesis 14: 14).

Abram tenía una enorme cantidad de siervos, eran tantos que pudo organizarlos en un ejército. Además de los siervos nacidos en casa, otros eran egipcios, ya que cuando Abram estuvo en Egipto, el faraón quería estar en buenos términos con él para que se quedara definitivamente en el país, por lo tanto, le dio siervos y criadas (Génesis 12: 16).

Abram era un hombre sensato, la fe no está peleada con la sabiduría. Asimismo, confiaba en que Dios y los ángeles lo acompañaban en el trayecto, sin embargo, eso no lo inmovilizó para desarrollar las destrezas de autodefensa. Es decir, Abram peleó y ganó porque mucho antes de que fuera a liberar a Lot había pasado tiempo entrenando a los trescientos dieciocho siervos. ¿Te los imaginas practicando su puntería a campo abierto? Eso fue lo que ocurrió. En otras palabras, Dios manifiesta su poder cuando nosotros hacemos la parte que nos corresponde en cada tarea y deber de la vida. Ciertamente, Abram era un hombre pacífico, pero sabía los peligros que conllevaba ser un nómada, así que se preparaba para protegerse. Nunca imaginó que tal entrenamiento le sería útil para salvar a otros que ya no iban con él: Lot y su gente.

Este episodio destaca la bondad de Abram para su sobrino, pues aunque Lot se había separado, Abram no pensó: «Lot se olvidó de Dios, ahora que pague las consecuencias de sus pésimas decisiones». Más bien, arriesgó su vida y la de sus siervos para rescatarlo. Asimismo, ilustra el amor de Jesús por nosotros que a pesar de nuestras equivocaciones, siempre nos busca; sin reprochamos nuestra conducta, está dispuesto a rescatarnos de nuestros enredos para darnos una nueva oportunidad. Es bueno ser bondadosos y ayudar desinteresadamente si está dentro de nuestras posibilidades a quien sea.

Después que Lot fue liberado, tuvo la oportunidad de retomar el trayecto junto a Abram; desafortunadamente, no lo hizo, regresó a Sodoma. Después vendrían problemas en los cuales Abram no podría intervenir personalmente para rescatarlo. Si Dios te ha librado de alguna desagradable situación, agradécele y retoma el camino del bien. Será lo más sensato y oportuno para esta vida y para tu salvación.

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