Regresar

DIOS ES GENEROSO, RICO Y ATENTO

Play/Pause Stop
“Pidan, y les darán. Busquen, y hallarán. Llamen, y les abrirán” (Lucas 11:9).

Tras darnos la Oración Modelo (Luc. 11:1-4), Jesús narró una parábola para llamar nuestra atención a la necesidad de ser constantes en la oración. Luego, afirmó: “Pidan, y les darán. Busquen, y hallarán. Llamen, y les abrirán”. Qué maravillosas promesas. Al hablar con Dios en oración, debemos hacerlo creyendo tres cosas. 

1. Dios es sumamente generoso cuando sus hijos le pedimos que nos dé sus bendiciones. Por eso, pide y se te dará. Ahora bien, necesitamos saber cómo pedir (Rom. 8:26), para lo cual precisamos que el Espíritu mismo interceda por nosotros. Oramos no para convencer a Dios de que nos dé lo que le pedimos, sino para pedir a Dios que nos conceda el don de saber qué y cómo pedir. Es gracias a la oración que Dios produce en nosotros el milagro de que nuestra voluntad vaya cada vez pareciéndose más a su voluntad. 

2. Dios es ilimitadamente rico. Tiene todos los recursos para suplir tus necesidades, así que busca en él, y en él hallarás todo lo que necesitas. Así lo promete. El mismo Jesús reconoció que sin él nada podemos hacer (Juan 15:5), mientras que Pablo afirmaba que todo lo podía en Cristo, quien le daba las fuerzas (Fil. 4:13). Dios tiene lo que necesitamos, entonces debemos buscar en él para hallar.

 3. Dios siempre abre cuando sus hijos llaman, por tanto, llama, que te abrirá. El testimonio de las personas que desarrollaron intimidad con Dios en la Biblia es que él escucha a sus hijos cuando lo buscan en oración. No hay nada que diga que Dios se ha comprometido a escuchar nuestras quejas o críticas, pero sí hay evidencia de que escucha las oraciones (lee Jer. 33:3). 

Al que pide con humildad y conforme a la fe, Dios le da; al que busca a Dios para que supla sus necesidades físicas y espirituales, Dios le responde; al que llama a la puerta del Cielo a través de la oración, Dios le abre. ¿Crees esto? 

Jesús nos dice que, si queremos estar seguros del amor y la generosidad de Dios para con nosotros, sus hijos, no tenemos más que mirar cómo ocurre entre los humanos. Si los padres damos cosas buenas a nuestros hijos, ¿qué no hará Dios con sus hijos, siendo como es el Padre bueno del universo? No hay duda, la victoria es de los que desarrollan una relación con ese Padre a través de la oración.

 

Matutina para Android