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Mi castillo

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«Jehová, roca mía, y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio» (Salmos 18: 2).

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra «castillo»? Quizás si le preguntáramos a una niña, su respuesta serían príncipes y princesas; y aunque se estaría refiriendo a los personajes principales de las caricaturas y películas, no está lejos de la realidad. Tú y yo somos princesas del Rey soberano y hoy quiero hacerte sentir en su» <Castillo».

La palabra castillo se encuentra tres veces en la traducción Reina Valera Contemporánea y cuatro veces en la Reina Valera 95. En otras versiones aparece como sinónimo de «habitaciones» (Números y Sofonías) y «fortaleza» (Daniel). Según el significado de la Real Academia Española, es un lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones. Lejos de ser edificios para el lujo, como frecuentemente se pintan, eran construidos de piedra en lugares altos con el objetivo de proteger a la familia real de los ataques enemigos. Es por esa razón que el salmista compara la protección de Dios con un castillo.

«Ciertamente, tú eres mi roca y mi castillo; guíame; encamíname por causa de tu nombre» (Salmos 31:3). «Dice al Señor: Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!» (Salmos 91: 2). «Tú eres mi castillo de misericordia, mi fortaleza, mi libertador; eres mi escudo, y en ti me refugio» (Salmos 144: 2). Bien vale la pena refugiarnos en ese «Castillo».

En la actualidad en mi país se ha levantado una sangrienta ola de asesinatos, secuestros y crímenes, por demás horrorosos; siendo la mujer quien encabeza las listas. La gente pide indignada la protección del gobierno; no obstante, como cristianas sabemos que solo Dios puede protegernos siendo nuestro «Castillo». Estando dentro de él, el enemigo no puede derrotarnos.

La buena noticia es que a diferencia de los grandes y majestuosos castillos actuales que solo pueden estar asentados en un solo lugar, nuestro «Castillo» no es fijo, sino que se mueve a donde nosotras vamos. Su protección nos acompaña tan solo si se lo pedimos. ¿Sabes por qué? Porque somos sus hijas, sus princesas. No temas, en él estás segura. Sal hoy a las luchas de la vida con la plena confianza de que una «Fortaleza» va contigo, un inquebrantable «Castillo». Continuará.

#pdfelizporqueDiosesmiCastillo

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