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¿Cuál es tu reacción cuando se te cuestiona con fines malintencionados? En ocasiones, las personas no creyentes de nuestra fe, ponen a prueba nuestros principios con preguntas de doble filo. ¿Cómo respondes? Durante una campaña de salud, tuve la oportunidad de asistir a uno de los médicos en la consulta. Al término de las actividades, trajeron la comida y la bebida, misma que yo no podía ingerir. Cuando pedí únicamente agua, los que estaban cerca de mí, comenzaron a cuestionarme: «¿Tu religión no te deja comer algo tan sabroso? ¿Por qué no tomas este refresco?». El tono burlesco de las preguntas sugería que no esperaban una respuesta teológica; por lo tanto, sonreí y tomé el agua del vaso.
Es posible que en tu centro de trabajo, tu comunidad o con familiares inconversos, también seas cuestionada. Es por ello que hoy veremos las ocasiones en que Jesús mismo fue sometido a preguntas maliciosas.
Preguntas políticas: «Enviaron a sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios; sabemos también que no permites que nadie influya en ti ni te dejas llevar por las apariencias humanas. Por tanto, dinos tu parecer. ¿Es lícito pagar tributo al César, o no?» (Mateo 22: 16-17).
Preguntas teológicas: «Al enterarse los fariseos que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron alrededor de él; y uno de ellos, que era intérprete de la ley, para ponerlo a prueba, le preguntó: "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?"» (Mateo 22: 34-36). «Entonces se le acercaron los fariseos, y para ponerlo a prueba le dijeron: "¿Es lícito que un hombre se divorcie de su mujer por cualquier causa?" [...] Le preguntaron: "Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle a la esposa un certificado de divorcio y despedirla?"» (Mateo 19: 3, 7).
«Allí había un hombre que tenía atrofiada una mano. Para poder acusar a Jesús, algunos le preguntaron: "¿Está permitido sanar en el día de reposo?"» (Mateo 12: 10). Para ponerlo a prueba, para poder acusarlo, son algunos motivos maliciosos por los que le hacían preguntas. Las respuestas de Jesús siempre los dejaban boquiabiertos. Lee los textos para saber lo que respondió. Si seguimos el ejemplo del Maestro, podremos responder siempre con sabiduría, sin entrar en discusiones ni enemistades. Esa no es la manera de defender tu fe.
#pdfelizalsaberquéresponder