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¿Recuerdas que hablamos de la lluvia que cayó durante cuarenta días, que hizo crecer agua y cubrió las montañas? Eso ocurrió hace mucho tiempo. A ese hecho se le llama «diluvio». Incluso la tierra que debía estar seca quedó por debajo del agua. El viento ayudó a bajar las aguas poco a poco, hasta que la tierra se secó.
El viento es aire en movimiento y puede ser muy fuerte. Observa este ventilador de aire y tratemos de mantener esta hoja de periódico sostenida por una sola esquina y con solo dos dedos. ¿Ves que el papel no puede estar quieto?
Esto me hace recordar una historia bíblica sobre un barco. En ese barco iban Pablo y algunos amigos, pero también había personas que no conocían a Pablo ni a Dios. Pablo les había dicho que aquel viaje era demasiado peligroso, pero nadie le hizo caso y continuaron adelante.
Pasados unos días, un viento muy fuerte movió el barco de un lado a otro, así como la hoja de periódico frente al ventilador. Todos estaban muy asustados, pero Pablo les dijo que Dios había enviado a un ángel, y que no les pasaría nada malo. Dios cumplió su promesa, y aunque el barco quedó destruido, a las personas no les pasó nada.
Así como Pablo, tú también puedes hablar de Jesús a tu prójimo, haciendo que se sienta seguro. Porque tú sabes que Jesús cuida de ti y de los que te rodean.
Los Que Te Rodean
Palabra clave Prójimo. Son todas las demás personas, no solo las cercanas a ti. Ellas pueden ver y recibir tus acciones.
Materiales: Un ventilador, una hoja de periódico.
Oración: Querido Jesús, gracias, por cuidar de mí