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Versículo:«Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla». Mateo 13:45-46
¿Te gusta ir a las tiendas con mamá o papá? ¿Te gusta pasear por un centro comercial y comprarte algo? Esto no lo podían hacer los niños de los tiempos bíblicos, porque no había tiendas como las de hoy, y mucho menos centros comerciales.
Las ciudades del tiempo del Antiguo Testamento no tenían lugares específicos para el mercado. El espacio libre que había cerca de la puerta de entrada de la ciudad, dentro de las murallas, solía servir como mercado. Lo vemos en 2 Reyes 7:1, que dice: «Mañana a estas horas, a la entrada de Samaria se podrán comprar siete litros de harina por una sola moneda de plata». Allí, a la entrada de Samaria, estaba el mercado. La gente que tenía algo que vender iba a los mercados con su mercancía y la ofrecía a los transeúntes. En el mercado también se reunían para escuchar a los oradores; y los niños lo usaban como plaza para jugar. Los que buscaban trabajo acudían allí para que alguien los contratara por el día.
En el mercado estaban los mercaderes, los comerciantes y los viajantes que hacían negocios. Esos hombres eran muy perseverantes. Cuando encontraban algo de mucho valor podían vender hasta todo su capital para comprarlo. «Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas, cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla» (Mateo 13: 45-46). ¿Conocer a Jesús es para ti lo más importante en este mundo?
Desafío:Haz una lista de los cinco consejos que le darías a un amigo que aún no sabe cómo buscar a Jesús.