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Versículo:«Levanten los ojos al cielo y miren: ¿Quién creó todo eso? El que los distribuye uno por uno y a todos llama por su nombre». Isaías 40:26
Desde tiempos antiguos, existen las ventanas. En la Biblia vemos «que Abimelec estaba mirando por la ventana y vio que Isaac acariciaba a su esposa Rebeca» (Génesis 26: 8); que Salomón «para la casa hizo ventanas con celosías» (1 Reyes 6:4, NBLH); y que el profeta Daniel, en Babilonia, oraba delante de su ventana (Daniel 6: 10). Pero las ventanas de aquellos tiempos eran diferentes a las de hoy.
Aquellas ventanas por lo general se cubrían con celosías. Las celosías eran unas rejas de madera, hierro u otro material, que impedían ser vistos desde afuera pero permitían ver desde dentro y que entrara la luz. Eran elementos decorativos. En el Cantar de los Cantares leemos: «Mi amado es semejante a una gacela o a un cervatillo. ¡Miren, se detiene detrás de nuestro muro, mirando por las ventanas, espiando por las celosías!» (Cantares 2:9, NBLH).
¿Qué hacemos cuando nos ponemos junto a la ventana?" Mirar, Pues así como una ventana abierta nos invita a mirar un paisaje, la Biblia nos invita a mirar la obra creadora de Dios. «Levanten los ojos al cielo y miren: ¿Quién creó todo eso? El que los distribuye uno por uno y a todos llama por su nombre» (Isaías 40:26).
Desafío:Escribe este versículo y luego corta cada palabra y pégala en orden en el marco de la ventana de tu casa.