Devocionales Matutinos

¡También Le Interesan las Pequeñeces!

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Presenten a Dios sus deseos, acompañando sus oraciones y súplicas con un corazón agradecido. Y la paz de Dios, que desborda toda inteligencia, guardará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús, Filipenses 4: 6, 7.

ME QUEDÉ SENTADA contemplando la unidad flash USB descompuesta. Había intentado todo sin éxito. Como último recurso, decidí abrirla y volver a cerrarla, con la esperanza de que así volviera a funcionar cuando la conectara a mi puerto USB. Todos los programas de mi materia para el semestre, una historia para niños que estaba escribiendo, mis exámenes finales y muchos otros archivos invaluables; todo está en esa unidad flash. La cerré y la coloqué en el puerto USB de mi portátil. Contuve la respiración en espera del milagro. Nada sucedió. Luego se me ocurrió probar con uno de los equipos del laboratorio de computación. Salió el mismo mensaje: «No se reconoce el dispositivo USB». Estaba a punto de irme derrotada cuando sucedió el milagro: todos los archivos de mi unidad aparecieron en la pantalla.

-¡Gracias, Dios mío! -grité y luego corría conseguir otro dispositivo para respaldar los archivos.

Esa experiencia me enseñó dos lecciones muy importantes. Un par de días antes, le había prestado mi unidad a un alumno. Había sentido la impresión de guardar los archivos en otra unidad y en mi computadora, pero supuse que podía esperar al final del semestre, a unos días de distancia. Primera lección: Cuando el Espíritu hable, no esperes, actúa de inmediato. Segunda lección: Dios contesta todas las oraciones y le interesan todos los aspectos de nuestras vidas. Había confiado en que Dios se encargaría de tantos aspectos de mi vida durante ese periodo y sentí que, por algún motivo, no prestaba atención a lo que yo consideraba necesidades imperantes. Cuando decidí rendirme y pedir un milagro para recuperar mis archivos, mi fe era como una semilla de mostaza pero sabía que no tenía alternativa. Tenía que depender de Dios. Después del milagro, una refrescante paz se apoderó de mí. Si Dios había contestado mi oración para recuperar mis archivos, con mucha más razón contestaría oraciones relativas a necesidades y peticiones más grandes. Tengamos la certeza de que Dios es poderoso y en todo, en oración y gratitud, presentemos nuestras peticiones al Señor.

Tracey Ann Trail

Devocionales del Miércoles, 22 de noviembre de 2017 ›