Mujeres Nazismo

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Nunca hubo nadie como Acab que, animado por Jezabel su esposa, se prestara para hacer lo malo ante los ojos del Señor (1 Reyes 21:25).

El libro Las mujeres del nazismo, de Wendy Lower, muestra cómo una generación de medio millón de mujeres alemanas -enfermeras, profesoras, secretarias, esposas, activistas del Partido Nazi y consultoras de asentamientos, entre otrasanestesiadas por la propaganda de Hitler y guiadas por el fervor nacionalista, sirvieron al nazismo, sin darse cuenta de los horrores en los cuales se involucrarían.

Lower cita varios ejemplos de las peores perpetradoras de violencia y de crímenes. Una de ellas fue Erna Petri. Esposa de un oficial de las SS y joven madre, en 1943, mató a cuatro judíos que huían de un campo de concentración. Después, encontró a seis niños judíos, los llevó a su casa, les dio un baño, los alimentó y, en un bosque, les disparó en la nuca.

La Biblia habla de mujeres cuya maldad no tenía límites cuando el objetivo era establecer el poder e imponer ideologías.

Jezabel, hija del rey de Sidón y Tiro, por medio de un casamiento político, llegó a ser la esposa de Acab. Su influencia sobre su esposo le permitió llevar la idolatría a Israel y la muerte de varios profetas de Dios.

Exigiendo la consideración que debería ser dedicada solo al Dios de Israel, instituyó cuatrocientos profetas de Baal y financió sus prácticas sensuales y orgías.

Tuvo oportunidades para reconocer al Dios verdadero, pero endureció cada vez más su corazón.

Acab, codicioso por naturaleza, fue fortalecido y sustentado por ella, hasta entregarse enteramente al espíritu del egocentrismo, maquinando la muerte de Nabot y confiscando su viña.

Después de la muerte de Acab, Jezabel aún ejerció su mala influencia como reina madre en los reinados de sus hijos.

Nunca se arrepintió. Algunos oficiales la tiraron por la ventana, y fue atropellada por un carruaje en el campo cuyo dueño había ordenado que mataran, siendo devorada por perros. ¡Que trágico fin para quien tuvo grandes oportunidades de conocer y servir a Dios!

Por ser mujer, ciertamente tienes algún tipo de prestigio o credibilidad. ¿Has usado esa oportunidad para cumplir la misión? ¡Permite que la voluntad de Dios te transforme en una gran inspiración para todos!