Opciones de lectura
Versículo:«Y Dios le contestó: "Yo estaré contigo"» (Éxodo 3: 12).
Hace un par de años mi amigo Bill hizo solo un largo viaje por carretera. Después de horas sin fin de autopistas, de una pobre recepción radial y de un deficiente servicio de teléfono celular, toda aquella tranquilidad y soledad comenzaron a afectarlo. Con seguridad, el tiempo pasaría más rápido si tuviera alguien con quien hablar. De repente, vio a un lado de la carretera a un autoestopista limpio y acicalado, por lo que se desvió para invitar al desconocido a que se convirtiera en su compañero de viaje. Sabía que podía ser peligroso (y ciertamente él no lo recomienda), pero elevó una breve oración y dejó que el autoestopista entrara en su auto.
Bill saludó con entusiasmo al extraño, imaginando que las horas y las millas pasarían con rapidez mientras intercambiaban una conversación fascinante. Sin embargo, el plan de Bill se frustró cuando el autoestopista utilizó algunos movimientos de la mano para agradecerle a Bill por el aventón y para explicarle que era sordomudo. Definitivamente ¡una sorpresa inesperada! Sin querer averiguar cuáles eran las probabilidades de recoger a un autoestopista sordo, Bill se reincorporó con calma a la carretera y se preparó para muchas horas de silenciosa travesía.
Al igual que Bill, deseamos compañerismo en el viaje de la vida. Queremos ser capaces de hablar y escuchar a alguien, de compartir las experiencias. Sería especialmente agradable escuchar a Dios durante nuestro viaje. ¡Qué grandioso sería si él sencillamente nos llamara o nos enviara un mensaje de texto o correo electrónico; o mejor aún, si estuviera con nosotros en persona en el camino. Lamentablemente, a veces parece como si Dios fuera aquel autoestopista: incapaz de oírnos o de hablar con nosotros. Pero la Biblia promete que Dios escucha y está tratando de enviarnos mensajes a través de las Escrituras, del Espíritu Santo, de la naturaleza, o de gente piadosa.
En el viaje de la vida, cuando creas que Dios no puede oírte, reclama esta promesa: «El poder del Señor no ha disminuido como para no poder salvar, ni él se ha vuelto tan sordo como para no poder oír» (Isaías 59: I). y cuando quieras oír de él. recuerda este versículo: «Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: "Por aquí es el camino, vayan por aquí"» (Isaías 30: 21).
Ponlo en práctica: Fija una hora todos los días para hablar con Dios y para escucharlo.
Ponlo en oración: Ora respecto a cualquier cosa que tengas en mente. Luego calla y escucha lo que Dios tiene que decirte.
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y entonces…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018
========================
Visitenos en: