Devocionales Matutinos

¿Estás Trabajando o Haciendo que Trabajas?

Adolescentes 2 · Del libro Y Entonces?

Versículo:

«Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles» (Mateo 6: 7).

Cuando me gradué de la universidad y comencé a trabajar, sufrí un cambio al que me costó mucho adaptarme. En la universidad, los estudiantes nos levantábamos en la mañana y nos íbamos a clases con el pantalón del pijama puesto, una camiseta y en sandalias. Ducharse o peinarse antes de la primera clase de la mañana era algo opcional. Y si uno se quedaba despierto hasta la medianoche, podía encontrar fácilmente compañía, porque siempre había alguien cerca estudiando a última hora para un examen o comiendo comida chatarra.

Donde comencé a trabajar, sin embargo, estaba rodeada de gente que operaba con un código completamente diferente. El entorno de la oficina exigía renunciar a todos mis suéteres con capucha y apertrecharme de una indumentaria más profesional (a los veintidós años, ni siquiera sabía dónde comprar ese estilo de ropa tan formal). Llegar con dos minutos de retraso en la mañana estaba mal visto, e incluso podía traerme graves problemas. Y por lo que escuchaba, todos mis compañeros de trabajo se iban a dormir a las nueve de la noche para que, tanto ellos como sus hijos, pudieran descansar y estar bien despiertos al día siguiente.

Los primeros meses de mi nuevo trabajo me depararon decenas, quizá cientos, de nuevas experiencias. Cada día era diferente y tenía muchas sorpresas. Solo un factor permaneció constante: Pedro. Todos los días, mi colega Pedro entraba en la oficina y decía exactamente lo mismo: «¿Estás trabajando o haciendo que trabajas?». Los primeros días, yo trataba de responderle inteligentemente; de mostrarme amigable, ya sabes. Pero después de decírmelo más de veinte veces, ya se me estaba agotando lo amigable y le respondía con una sonrisita falsa.

Durante todo el tiempo que estuve en ese trabajo, Pedro me preguntaba lo mismo todos los días. Al principio, su pregunta me había resultado divertida, pero después de haberla escuchado cientos de veces, se convirtió en una serie de palabras vacías y sin sentido, totalmente inútiles.

¿Sabes qué? Dios tampoco quiere que le repitamos lo mismo una y otra vez. Jesús nos enseñó que, cuando hablemos con Dios, tenemos que variar un poco: «Al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos» (Mateo 6: 7). Jesús quiere una amistad sincera y dinámica con nosotros, y eso requiere que conversemos abiertamente con él sobre todo tipo de cosas, en vez de repetir las mismas viejas frases.

Ponlo en práctica: Haz una lista de las frases que sueles decir en oración. Encuentra nuevas maneras de decir lo que quieres expresarle a Jesús.

Ponlo en oración: Habla hoy con Dios sobre asuntos que nunca le has mencionado antes. Mantén una relación sincera y dinámica con él.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

¿Y entonces…?

Heather Quintana

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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Devocionales del Miércoles, 7 de marzo de 2018 ›