Devocionales Matutinos

Lo que no Se Puede Borrar de la Mente

Adolescentes 2 · Del libro Y Entonces?

Versículo:

«Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer» (Salmo 16: 8).

La primera vez que nuestros padres nos dejan solos en casa es como un pequeño rito de iniciación. Estamos allí por primera vez solos, prácticamente ya como adultos. Al menos es así hasta que uno comienza a oír ruidos extraños (¿será que alguien está intentando entrar a la casa?) o sucede una pequeña catástrofe (algo se rompe o se quema la comida).

La primera vez que tuve esa libertad fue un par de horas un sábado en la noche. Cuando mis padres salieron de la casa, sentí que había un gran mundo delante para explorar, una gran aventura. Podía hacer cualquier cosa; es decir, ¡todo! Y me conformé con ver televisión. Está bien, eso es aburrido, pero seguía siendo una gran aventura porque podía ver lo que quisiera; es decir, ¡nada!

Comencé a buscar algo que ver y encontré una película de terror. Nunca había visto una antes, así que esta seña la cúspide de mi aventura, ¡sí! Pero solo vi una escena y aún está grabada en mi memoria. Me inquietó y asustó. Ni siquiera la describiré para que no cargues también con ella, pero durante años la imagen me persiguió, sobre todo cuando no había nadie en casa.

Ocurre que no podemos borrar de nuestra mente algo que hemos visto. Una vez que permitimos que algo entre en ella, se queda para siempre. Esa es una de las razones por las que es importante elegir bien y filtrar lo que vemos. Ya sea una película sangrienta, una imagen pornográfica o un videojuego violento, una vez que la imagen está en el cerebro, se convierte en parte de ti. Influirá en lo que piensas, en lo que sientes y en lo que haces.

Afortunadamente, Dios desea hacernos nuevas criaturas. Cuando nos centramos en él, esas imágenes desagradables se van desvaneciendo gradualmente. Si tu mente está llena de basura, es hora de hacer un día de recolección de basura en tu mente. Comienza orando: «Aparta mi vista de cosas vanas» (Salmo 119: 37, NVI). Luego vuelve tus ojos a Dios, diciendo: «Corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús» (Hebreos 12: 1-2).

Ponlo en práctica: Elimina todas las imágenes que te impidan sentirte cerca de Dios. Desecha las películas y los videojuegos, tira las revistas, elimina las fotos o los videos que tienes en tu computadora y tu teléfono. Pídele a Dios que te ayude a fijar tus ojos en él y que no te avergüence pedir ayuda a un adulto, si es necesario.

Ponlo en oración: Arrodíllate y pídele al Señor: «Aparta mi vista de cosas vanas» (Sal. I 19: 37, NVI).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018

¿Y entonces…?

Heather Quintana

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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