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Versículo:Las primicias de los primeros frutos de la tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios (Éxodo 23:19).
David estaba esperando el viaje anual de su equipo de futbol para asistir al torneo y la feria regional.
Todos los años, los jugadores y sus padres iban en caravana y pasaban la tarde mirando las exposiciones, paseando, comiendo cosas tales como mazorcas de maíz y de algodón de azúcar, y también participando en distintos juegos. Este año sería especial, porque David ya tenía doce años, la edad suficiente como para poder explorar sin adultos.
El día del viaje, el padre de David le dio dinero. Era el pago por haber cortado el pasto durante las últimas semanas. David ya tenía planes y sabía cómo iba a gastar ese dinero en la feria.
Sus amigos y él miraron las exposiciones, dieron vuelta por los juegos, giraron la ruleta, jugaron tiro al blanco con dardos, comieron palomitas de maíz y manzanas azucaradas. A medida que el día llegaba a su fin, uno de los amigos de David descubrió una última aventura.
—¡Vayamos a la Casa de la Risa!—les propuso.
—¡Genial! —exclamó David, pero buscó en su bolsillo y descubrió que le quedaban solo dos billetes.
—Oh, no —dijo—. Muchachos, yo no puedo ir. Me quedan solamente dos dólares; sigan sin mí.
—Pero la Casa de la Risa cuesta justo dos dólares —dijo su amigo—. ¡Tienes suficiente!
David sacudió su cabeza. No tenía lo suficiente como para pagar al encargado de la Casa de la Risa y a Dios también. Sabía que le debía a Dios el 10% de los veinte dólares que le había dado su papá.
—Está bien, los esperaré aquí —la casa de la risa no sería divertida si gastaba allí su diezmo.
¿Y AHORA?
Piensa en algunas maneras por medio de las cuales puedes crear el hábito de apartar el diezmo, a fin de no sentirte tentado a gastarlo.
SPLASH
El diezmo que dan los adventistas del séptimo día a la iglesia se utiliza para sostener el presupuesto de la Asociación General, para el sostén del ministerio pastoral. Las ofrendas, generalmente, cubren otras necesidades de la iglesia.