Devocionales Matutinos

Lo Siento, Es una Niña

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

Es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos (Salmo 118:23).

Isabel Tudor vivió una de las vidas más turbulentas que cualquier chica joven haya vivido en toda la historia. Cuando ella nació, hija del rey Enrique Vill de Inglaterra, era la heredera al trono, a pesar de que todos en el país estaban decepcionados de que no fuese un niño. Luego, cuando tenía apenas tres años, su padre mandó ejecutar a su madre por traición. Con ese terrible acontecimiento, Isabel quedó relegada. Ya ni siquiera era la princesa sabe, era, simplemente, la dama Isabel. Más tarde, la siguiente esposa de su padre tuvo un hijo varón, lo cual rebajó aún más el estatus de Isabel.

Después de que murieron su padre y su hermano más joven y enfermizo, Isabel se convirtió nuevamente en competidora por el trono de Inglaterra. Sin embargo, su media hermana, María fue coronada reina en su lugar, porque Isabel era considerada peligrosa. Incluso, pasó algún tiempo en la cárcel y unos pocos años más bajo arresto domiciliario, mientras que su hermana gobernaba el país.

Finalmente, el momento de Isabel de salir a la luz llegó. Su hermana María murió, nombrando a Isabel como su sucesora. Y así Isabel reinó durante 44 años, convirtiéndose en una de las monarcas más famosas y exitosas de Inglaterra. A lo largo de todos los altibajos de su vida temprana, confió en Dios para llevar a cabo el plan del Señor. Se dice que cuando llegó la noticia de que ella iba a ser coronada reina, recitó el Salmo 118.

¿Y AHORA?

¿Alguna vez te desanimaste cuando las cosas no parecían estar bien en tu vida? Elige un versículo bíblico que sea de apoyo espiritual para ti, como lo hizo Elizabeth.

SPLASH

En 1588, durante el reinado de la reina Isabel, se produjo un intento de invasión de Inglaterra por parte de barcos españoles; el cual fracasó, en parte, debido a una fuerte tormenta que soplaba desviando las naves de su curso y los llevó a la costa norte de Inglaterra.

Devocionales del Lunes, 9 de mayo de 2016 ›