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Versículo:Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun más que a sí mismo, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:26, DHH).
Daniel vivía en una pequeña aldea en el oeste de África. Sus padres habían fallecido cuando era pequeño, por eso, su abuela lo había criado como a su propio hijo. Cuando alcanzó la edad escolar, ella lo envió a la escuela de la misión cercana.
—Me encanta aprender acerca de Jesús —le dijo a su abuela.
—Concéntrate en los números y las letras —le respondió ella.
Con el tiempo, Daniel entregó su corazón a Jesús. Él era un nuevo cristiano, y se sentía emocionado; pero su abuela estaba infeliz.
—Quiero que recibas una educación, pero no me gustan todas esas enseñanzas religiosas extrañas —se quejó.
Daniel también tenía un nuevo hábito que a ella le molestaba.
—Daniel —dijo un día la abuela—, he decidido que no quiero que vayas a la Escuela Sabática y la iglesia.
—Pero yo debo hacerlo, abuela —trató de explicarle Daniel.
Sin embargo, ella estaba decidida a hacer que él se quedara en la casa.
—Estoy guardando tu ropa —le anunciaba ella los sábados por la mañana.
Ella escondía cuidadosamente la ropa, pensando que eso le impediría salir de su casa.
-¿Cómo va a ir a la iglesia sin su ropa? —se reía ella.
Esto hizo que Daniel estuviera todavía más decidido a ir. Entonces, cuando su abuela se distrajo, Daniel fue a su habitación, se envolvió en una sábana de su cama y se escapó. Luego, se echó a correr para reunirse con los otros creyentes.
A pesar de que Daniel amaba y respetaba a su abuela, su lealtad a Dios significaba arriesgarse a disgustarla. Él sabía que adorar a Dios en su templo era lo correcto.
¿Y AHORA?
Si alguno de tus amigos perdiera el interés en asistir a la iglesia, ¿qué harías? ¿Cómo puedes hacer que la iglesia resulte más atractiva para esa persona?
SPLASH
África Occidental es el hogar del hipopótamo pigmeo. Tiene una décima parte del peso de un hipopótamo regular. Este animal prefiere andar por el bosque y pasa menos tiempo en el agua que su pariente más grande. A sus bebés tienen que enseñarles a nadar.