Devocionales Matutinos

Coche en el Borde

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

En las manos te llevarán [los ángeles], para que tu pie no tropiece en piedra (Salmo 91:12).

Patricia, consternada, miró la rampa de la autopista. ¡Estaba bloqueada en Bakersfield desde la víspera de Navidad, por un banco de nieve! Su madre y su tía salieron a inspeccionar, dando patadas a la nieve con sus botas.

—Puedo pasar sobre él —dijo latía Bárbara, volviendo a meterse en el automóvil.

—Patricia, mira si vienen autos.

La tía Bárbara aceleró el coche varias veces, y casi lo puso sobre el banco de nieve. Pero, en su último intento, el coche patinó, se deslizó hasta el borde y se detuvo, tambaleándose por encima de un acantilado escarpado. Patricia gritó y se preparó para la caída, que estaba segura de que sucedería.

—Llamé al 911 —les dijo la madre un momento después—. Pero me dijeron que les llevará un tiempo llegar hasta nosotras.

Patricia, la madre y la tía Bárbara esperaron y esperaron, pero nadie vino. Finalmente, la madre llamó por teléfono a un amigo que se contactó con sus amigos en el cuartel de bomberos.

—Si lo tocamos, ese coche irá derecho por el acantilado —dijo uno de los bomberos una hora más tarde, con sus ojos entrecerrados de preocupación—. Será mejor que llamemos para conseguir más ayuda.

Cuando un oficial de la policía llegó y llamó a una grúa, Patricia dejó escapar un suspiro de alivio. ¡Esto se acabará pronto!, pensó.

Noventa minutos más tarde, cuando la grúa levantó el coche y lo dejó en un lugar seguro, un joven oficial de bomberos sacudió la cabeza con incredulidad y asombro.

—¡Lo que la sostenía era una pequeña roca encajada contra el neumático! —dijo. Pero Patricia sabía que los ángeles de Dios habían sostenido el auto en su lugar.

¿Y AHORA?

¿Alguna vez has sido rescatado por un ángel? Si estuvieras en peligro, ¿confiarías en que Dios te envíe ayuda?

SPLASH

De acuerdo con un informe reciente, el 89% de los adolescentes encuestados dijeron que creen en la existencia de los ángeles.

Devocionales del Miércoles, 3 de agosto de 2016 ›