Devocionales Matutinos

Aventuras en México

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

Porque te habrá bendecido […] Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre (Deuteronomio 16:15).

Cristina sumergió sus manos en agua con hielo para refrescarse, y luego continuó martillando los clavos, asombrada de que pudiera trabajar con tanto calor. El viaje misionero había sido una aventura desde el principio. Recordaba su primera noche en Tijuana, México. Las abejas habían invadido la endeble carpa de su grupo de jóvenes, y todos habían tenido que trasladarse afuera, a dormir sobre una plataforma de cemento bajo las estrellas.

Al final del día, Cristina estaba acostada en su bolsa de dormir, mirando hacia el cielo nocturno.

—Pensé que esto iba a ser relajante —susurró a su amiga Dany.

—Losé —respondió Dany en voz baja—. ¡Y yo tengo tanta hambre de algo más que un sándwich! Pero me alegro de haber venido y podido ayudar un poco.

Cristina estuvo de acuerdo. Nunca había visto tanta pobreza. La parte principal de Tijuana tenía calles pavimentadas y edificios de colores brillantes, pero los adolescentes trabajaban en las afueras, donde los niños pequeños vagaban solos por los caminos de tierra, y cuyos hogares eran chozas de madera contrachapada con techos de telas harapientas. La iglesia que el grupo de Cris estaba construyendo sería el único edificio real del barrio. Podría contener cerca de veinte fieles.

El sábado por la mañana, los estudiantes y los adultos llenaron la pequeña iglesia para el servicio conmemorativo. Había sido una larga semana de sacrificio e incomodidad. Pero, el viaje también trajo aparejada una sensación de alegría y satisfacción que ninguno de ellos podría olvidar.

¿Y AHORA?

Cuando Dios te pide que te acerques y ayudes a las personas menos afortunadas, ¿qué haces? ¿Rezongas o haces tu trabajo con alegría?

SPLASH

Situada justo al sur de San Diego, California, Estados Unidos, Tijuana es la ciudad fronteriza más transitada del mundo. Aproximadamente trescientas mil personas cruzan esta frontera entre los Estados Unidos y México todos los días.

Devocionales del Viernes, 5 de agosto de 2016 ›