Devocionales Matutinos

Campeón de la Biblia

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15).

Nacido en 1320, John Wycliffe fue muchas cosas, fue un teólogo muy culto, profesor y reformador de la iglesia.

Durante años, Wycliffe trabajó por la reforma en la iglesia inglesa. Cuando la comparó con la iglesia cristiana primitiva, establecida por los apóstoles de Cristo, la Iglesia Anglicana se veía demasiado rica y mundana, Wycliffe también creía que la autoridad del Papa no era bíblica.

Wycliffe trabajó duro para lograr un cambio en la iglesia, escribió libros, cartas y tratados, y dio conferencias en público. Cuando estos no funcionaron satisfactoriamente, decidió que la única manera de lograr un cambio real era hacer que la Palabra de Dios estuviese a disposición de la gente, para que pudieran leer y juzgar por sí mismos.

Para que esto sucediera, en 1378 desafió a la iglesia alistando tanto a amigos y compañeros del trabajo como a escribas profesionales, para que lo ayudaran a traducir la Biblia Latina (llamada la Vulgata) en lo que fue la primera traducción manuscrita de la Biblia en inglés. Una traducción impresa en inglés no ocurriría sino hasta 130 años más tarde, hasta la invención de la imprenta.

Por supuesto, la traducción de Wycliffe enfureció a la Iglesia Católica, ya que esta enseñaba que solo la iglesia tenía autoridad para explicar las Escrituras. Pero Wycliffe creía que la única autoridad real bajo la cual deben vivir los cristianos es la Biblia y que, por lo tanto, esta debe estar a disposición de la gente común en su propio idioma.

Según las estadísticas de Wycliffe International, la Biblia se ha traducido, al menos en parte, a más de dos mil idiomas.

¿Y AHORA?

¿Tienes alguna idea para ayudar a difundir el evangelio a las personas que nunca han oído hablar de Jesús? Todo cristiano tiene que hacer su parte.

SPLASH

La Iglesia Católica tuvo su oportunidad de “castigar” a John Wycliffe. En 1428, el papa Martín V ordenó que los huesos de Wycliffe fuesen desenterrados, quemados y arrojados a un río.

Devocionales del Lunes, 8 de agosto de 2016 ›