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Versículo:Alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre (Salmo 5: 11).
La Segunda Guerra Mundial fue un momento de heroísmo y de sacrificio. En total, cerca de trescientos mil soldados estadounidenses murieron en la batalla, y más de seiscientos mil fueron heridos. Pero un militar se destacó del resto.
Desmond Doss, un adventista del séptimo día, fue a la guerra como objetor de conciencia: dispuesto a servir, pero no dispuesto a luchar. En su caso, esto significaba servir como médico en los campos de batalla de Okinawa, trabajando sin un arma; lo que le valió las burlas de los demás soldados.
En mayo de 1945, las burlas se detuvieron cuando el batallón de Doss escaló un acantilado de 120 metros bajo el intenso ataque japonés. Más de setenta soldados resultaron heridos, y el batallón decidió retirarse. Durante varias horas, Doss permaneció bajo el fuego japonés, llevando uno a uno a los heridos al borde del acantilado, y luego bajándolos con cuerdas hacia un lugar seguro. Muchas horas y muchas plegarias después Doss bajó al último hombre herido. Luego, finalmente, él descendió hasta que estuvo fuera de peligro.
Días después, Doss sorprendió nuevamente a sus camaradas. Mientras que ayudaba a los soldados heridos en medio de un ataque nocturno, él mismo resultó gravemente herido, viéndose obligado a atender sus propias heridas. Otra ronda de fuego lo hirió todavía más. Otros médicos trataron de llevarlo, pero él se arrastró 275 metros para llegar al lugar donde pudieran ayudarlo, insistiendo en que en su lugar llevaran a un soldado herido más gravemente.
Doss fue galardonado con la Medalla de Honor del Congreso por su valentía; la única persona en la Segunda Guerra Mundial en recibir este honor para un no combatiente.
¿Y AHORA?
En 2004 una película titulada El objetor de conciencia documentó el notable logro de Desmond. ¿Tienes que estar en el ejército para ser valiente para Dios?
SPLASH
Para ser un objetor de conciencia, los que quieren calificar de esta manera para servir en el ejército deben demostrar creencias religiosas o morales que les impidan llevar armas o ir a la guerra.