Devocionales Matutinos

Flοrεs Μαrcηιταs

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre (Isaías 40:8, NVI).

Zoe observó cómo se desvanecía la sonrisa de su madre. Estaban casi llegando a su casa cuando vieron a dos niñas salir corriendo de su preciado jardín, con sus brazos cargados de flores frescas.

—Solamente son flores —le recordó Zoe.

—Sí, pero son nuestras flores. Y esas chicas solo vienen y las cortan todo el tiempo, sin preguntar. ¡Muy pronto el jardín quedará vacío!

La madre estacionó el automóvil y se dirigió, resueltamente, a la casa de las niñas, un poquito más adelante en la calle. Zoe la siguió detrás, a una corta distancia. Una joven mujer de aspecto cansado, respondió al llamado de su madre, secándoselas manos en un paño de cocina todo roto.

Cuando la madre le explicó lo sucedido, la mujer parecía estar avergonzada:

—Lo siento mucho —exclamó—. ¡Niñas, por favor, vengan aquí!

Las chicas llegaron tímidamente desde el patio trasero.

—Esta señora me dice que ustedes tomaron sus flores, sin preguntar. ¿Es eso cierto?

Ambas asintieron con sus labios apretados. Entonces, siguiendo las órdenes de su madre, devolvieron las flores arruinadas y débiles, y con lágrimas en los ojos pidieron disculpas.

Al día siguiente, cuando Zoe y su madre salieron a trabajar en el jardín encontraron las flores marchitas; parecían enfermas. Inmediatamente, regaron todo, pero las plantas nunca se reanimaron. En unos pocos días, todo el jardín de rosas, lirios, petunias y gipsófilas estaba muerto.

—¿Qué le pasó a tu jardín? —preguntó Zoe a su mamá.

—No estoy segura —suspiró ella con nostalgia—. Pero lo que sí sé es que, sin duda, ahora estará vacío.

¿Y AHORA?

¿De qué otras formas la mamá de Zoe podría haber manejado la situación? ¿Qué habrías hecho tú?

SPLASH

La planta Cypsophila Paniculata (latín para gipsófila) es tan abundante y difícil de exterminar que está clasificada como una maleza nociva. La manera más segura de deshacerse de ella es desenterrarla, incluso las raíces.

Devocionales del Domingo, 21 de agosto de 2016 ›