Devocionales Matutinos

Una Joven Común

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones (Joel 2:28).

Según Arthur L. White, la señora Ellen White es "la escritora más traducida en toda la historia de la literatura, y la escritora estadounidense más traducida de cualquier género". A pesar de estos logros, cuando ella era una niña había pocas razones para creer que tendría una vida tan extraordinaria.

Ellen creció a principios de 1800 en una granja en Gorham, Maine, con sus padres, su hermana melliza, Elizabeth, y seis hermanos. Después de que la familia se mudara a la ciudad cercana de Portland, ella ayudó a su madre con la casa y ayudó a su padre a hacer sombreros. De todas formas, Ellen era feliz y saludable hasta que un accidente lo cambió todo.

Cuando tenía nueve años, una de las compañeras de clase de Ellen le arrojó una piedra mientras volvía a su casa después de la escuela. La roca hirió el rostro de Ellen, particularmente la nariz. Mientras regresaba a casa, perdió el conocimiento y se mantuvo así durante tres semanas. Su educación formal terminó, y se pensó que ella no podría vivir mucho tiempo.

Por supuesto, Ellen sí vivió y, a los doce años, dio su corazón al Señor. Tres años más tarde fue bautizada en la Bahía de Casco, en Portland, Maine, y se convirtió en miembro de la Iglesia Metodista.

En los años siguientes, Ellen y otros miembros de su familia asistieron a las reuniones adventistas, donde la animaban a trabajar para ganar otras almas jóvenes para Cristo. A los 17 años, ella reportó su primera visión y, finalmente, llegó a escribir más de cinco mil artículos de revistas y cuarenta libros.

¿Y AHORA?

Tú puedes estar viviendo una infancia normal en una comunidad normal, pero tu vida puede ser utilizada de una manera extraordinaria para Dios. ¿Cómo?

SPLASH

A pesar de su temprano encontronazo con la muerte, Ellen White vivió hasta los 87 años. Durante su vida, ayudó al Movimiento Adventista a crecer, de ser unas pocas personas, a más de cien mil miembros en todo el mundo.

Devocionales del Lunes, 29 de agosto de 2016 ›