HABLANDO DE HYDRAS
Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO
El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha dominado; pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal (Santiago 3:7, 8, DHH).
Si hicieras snorkel en alguna fuente de agua dulce en zonas de clima cálido, podrías llegar a presenciar el reto acuático más rápido. La hydra, un pequeño animal similar a las medusas (aguas vivas), puede disparar sus células urticantes en oleadas de tan solo 700 nanosegundos que crean aceleraciones de hasta 5410.000 gramos.
Si te estás preguntando cómo podemos saber esto, es gracias a la Universidad de Heidelberg, cuyas nuevas cámaras electrónicas de movimiento rápido disparan a una velocidad de 1.4 millones de cuadros por segundo. Los científicos utilizaron estas cámaras para capturar por primera vez la actividad en los tentáculos urticantes de la hidra, y descubrieron cómo las medusas eran capaces de penetrar en las conchas de los crustáceos.
La hydra, de solo un centímetro de largo, se adhiere a las superficies utilizando un pie adhesivo simple. Su otro extremo es una boca con tentáculos cubiertos de células urticantes. Estas células tienen estructuras llamadas nematocistos, que parecen lamparitas en miniatura con hilos enrollados en el interior. Cuando la hydra toca a su presa, estos nematocistos explotan, disparando sus hilos de veneno en el cuerpo de la víctima. La pequeña hydra puede atacar a su presa más grande y crujiente con tanta energía que coincide con la velocidad del disparo de una bala.
Dios nos ha dado un poder similar al de la hydra. Las palabras que decimos, pueden perforar incluso la costra más crujiente. Si no le damos nuestros pensamientos y palabras a Jesús cada día, nuestras lenguas pueden ser tan mortales como las células urticantes de la hidra.
¿Y AHORA?
Si nadie puede domar la lengua, ¿quién puede? ¿Cómo usarás tus palabras hoy? Piensa alguna forma en que puedas usar tus palabras para ayudar, y no para herir.
SPLASH
Compuestas de agua en un 94%, las medusas no tienen cerebro, sangre ni huesos. Sin embargo, pueden crecer hasta 21 metros de diámetro, con tentáculos que alcanzan los 60 metros.