Devocionales Matutinos

Un Berrinche Divino

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tú y Dios

Versículo:

«En cuanto Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y los bailes, ardió de enojo y arrojó de sus manos las tablas, haciéndolas pedazos al pie del monte» (Éxodo 32: 19).

Cuando mi hijo hace berrinches, comienza a lanzar cosas. A veces, cuando llego a su habitación, encuentro todos los libros que estaban en el estante regados por el piso. Otras veces he encontrado todos sus juguetes tirados al pie de las escaleras, o si tardo demasiado en ir a buscarlo esconde todos los animales de peluche bajo las sábanas de su cuna. Aunque este tipo de comportamiento es completamente predecible en un niño pequeño, es definitivamente alarmante verlo en algunos adultos que conozco. Uno de mis amigos lanza puñetazos a las paredes cuando está muy enojado. Otra muchacha que conozco rompió la ventana de su apartamento en un arranque (y le salió bien caro). Otro amigo diseñó un muñeco que golpea repetidamente contra la pared cuando está irritado. Incluso conozco a un joven que le tiró una lámpara -toda la lámparaa su novia porque perdió el control.

Yo siempre había pensado que Moisés había tirado y roto las tablas de piedra a propósito cuando descendió del Monte Sinaí. Acababa de pasar unos días con el Señor y llevaba en sus manos los Diez Mandamientos escritos en piedra por el mismo dedo de Dios, cuando llegó al campamento y vio a los israelitas bailando salvajemente ante un becerro de oro que Aarón había hecho. Por eso «ardió de enojo y arrojó de sus manos las tablas, haciéndolas pedazos al pie del monte». ¡Pero ese no fue un berrinche! Fue algo simbólico. El pueblo había roto el pacto que recientemente se había comprometido a cumplir, diciendo a Dios que harían todo lo que él les había dicho. Y Moisés rompió literalmente los mandamientos para simbolizar el hecho de que ellos habían roto su compromiso con Dios.

Es posible que tú no tires cosas cuando te enojas -y te sugiero que no lo hagas-, pero como Moisés, todos hemos roto nuestro pacto con Dios. No hay excusa, porque lo hemos hecho intencionalmente, aun habiendo prometido mantener nuestro compromiso. Pero las piezas no están rotas para siempre. Dios es tan paciente hoy como lo era entonces. Si has hecho algún daño y necesitas regresar al Señor, no esperes un minuto más. ¡Él está esperando por ti!

MH

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Devocionales del Martes, 24 de enero de 2017 ›