Devocionales Matutinos

De Prostituta a Abuela

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«Desde Sitim, Josué mandó en secreto a dos espías, y les dijo: "Vayan a explorar la región y la ciudad de Jericó". Ellos fueron, y llegaron a la casa de una prostituta de Jericó que se llamaba Rahab, en donde se quedaron a pasar la noche» (Josué 2: 1).

Durante la Secundaria tenía un Chevy Cavalier verde azulado de 1977, y lo que más me gustaba de ese pequeño y fiable auto era que podía sacar a escondidas del campus a mis compañeros en la cajuela. Con los asientos traseros plegados, la cabina interior se extendía hasta la cajuela, haciendo posible que se tumbaran sin que nadie los viera mientras yo salía «inocentemente» por la puerta principal. Creo que la vez que metía más personas en aquella cajuela fueron ocho, tumbados unos encima de otros en un enmarañado lío, pero merecía la pena. En el comedor servían «pan de sobras» (todas las sobras de la semana eran trituradas y horneadas en un vomitivo pan), ¡y esas pobres almas necesitaban comida chatarra! Nunca me descubrieron, pero echando la vista atrás me doy cuenta de que mi cajuela no era el mejor sitio para llevar a mis hambrientos amigos. Prefiero la idea de Rahab.

Rahab ocultó a dos personas en su azotea. No era ningún secreto que Rahab se ganaba la vida acostándose con hombres. Su casa estaba construida en el muro de Jericó y los dos israelitas enviados a reconocer la ciudad iban a su casa para ocultarse durante la noche. Todo el mundo en Jericó temía a los israelitas porque habían oído hablar del milagro del Mar Rojo y de la derrota de los reyes vecinos, por lo que fueron a buscar a los espías. Pero Rahab dijo que habían abandonado la ciudad al anochecer y que se dirigían al Jordán. Después, justo antes de que los espías se deslizaran con una cuerda por su ventana, les pidió que se acordaran de ella cuando atacaran la ciudad. A pesar de que ella tenía una profesión poco honorable, el Señor la honró porque confiaba en él, y Rahab y su familia se salvaron. Pero ese no es el final de la historia. Más adelante, en el libro de Mateo, vemos que Rahab forma parte de la genealogía de Jesús. Como ves, con Dios nunca es demasiado tarde. No importa quién seas hoy ni qué tipo de persona hayas sido antes, Dios puede rescatarte de esa vida y transformarte por completo si estás dispuesto a permitírselo. Si hizo que una prostituta fuera la antepasada de Jesús, también puede hacer algo increíble con tu vida.

GH

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Devocionales del Martes, 21 de febrero de 2017 ›