Devocionales Matutinos

Mi Esposo el Tacaño

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«David le contestó: "Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre del Señor todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado"» (1 Samuel 17: 45).

El mísero de mi esposo siempre intenta ahorrar dinero fabricándose su propio equipo fotográfico. Un día, en un restaurante, convenció al camarero de que le diera un puñado de sorbetes negros porque estaba construyendo un mecanismo para concentrar la luz en un punto, de modo que pudiera dirigirla donde él quisiera. Construyó un reflector con una maceta de plástico de cuatro dólares y una caja vieja de CD. Incluso fabricó un tubo de extensión macro para su lente con un cilindro de PVC y cinta adhesiva. Le dije que no lo mostrara en público cuando yo estuviera presente. Sin embargo, y sorprendentemente, no solo creó ese artilugio, sino que además hizo unas fotos preciosas con él.

Las herramientas que David utilizó en su lucha contra Goliat podían parecer increíblemente baratas y antiguas en comparación con la elegante coraza metálica del gigante. Goliat tenía una espada, una lanza, una jabalina y un escudo; David solo disponía de una honda desgastada, un zurrón de pastor y cinco piedras lisas. Pero después de cuidar a sus ovejas durante años, David podía lanzar con facilidad una piedra a más de 90 kilómetros por hora, y con esa arma tan sencilla derrotó al guerrero gigante y campeón. Después, con un rápido movimiento, lo decapitó con su propia espada, y el ejército filisteo huyó. Los hombres de Judá e Israel los persiguieron hasta la entrada de Gad y las puertas de Ecrón. Después regresaron y saquearon el campamento de los filisteos.

No es que las armas de David fueran lo bastante «buenas» como para matar al gigante. De hecho, no tiene nada que ver con las armas. Goliat era muy alto, llevaba una gruesa coraza y armas. Ningún otro guerrero en Israel quería enfrentarse a él. Pero David aceptó el reto de Goliat en nombre del Todopoderoso. Ese era su poder y el secreto de su éxito. ¿Contra qué gigantes luchas tú en tu día a día? ¿Qué problemas, difíciles de resolver, estás enfrentando? ¿Combates con tus propias armas o lo haces en nombre de Dios? Piensa en ello.

MH

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Devocionales del Sábado, 18 de marzo de 2017 ›