Devocionales Matutinos

El que no Arriesga no Gana

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«Un hombre que pertenecía al grupo de los profetas pidió a un compañero suyo, por orden del Señor: "¡Hiéreme, por favor!". Pero el otro no quiso hacerlo» (1 Reyes 20: 35).

No hay duda de que el versículo de hoy es un poco extraño; y la historia bíblica en la que se encuentra, es más extraña todavía. Un profeta recibió instrucciones de Dios de pedirle a un compañero que lo hiriera, con el objetivo de que esa herida le permitiera disfrazarse con un vendaje para fingir así que era un soldado y lograr acceder a la presencia del rey. Pero ¿qué lección podemos aprender nosotros de esta historia?

El segundo libro que me pidieron que escribiera tuve que escribirlo en apenas tres meses. Se trataba de una exposición de las 28 Creencias de la Iglesia Adventista. Algo que había llevado a la Iglesia ciento cincuenta años redacta, yo tenía que explicarlo en apenas tres meses. Sentí como que Dios me estaba diciendo que debía aceptar aquel reto pero, sinceramente, hubiera preferido que alguien me hubiera dado una bofetada en la cara. Y por si eso fuera poco, estaba en plena época de exámenes finales, así que para escribir aquel libro tuve que levantarme muy temprano cada mañana y quedarme despierto hasta altas horas cada noche. Tuve que entrevistar a varios profesores y tomar nota de lo que me decían, para después pasar horas intentando descifrar las notas que yo mismo había tomado. Mientras los demás se divertían, yo tenía que escribir, mientras los demás dormían, yo tenía que escribir, mientras los demás se iban de vacaciones de Navidad, yo tenía que escribir. Fue duro, pero al final terminé a tiempo.

A pesar del estrés, mi trabajo no había concluido: poco después, me regresaron la versión editada para que la corrigiera. Y descubrí que las ilustraciones que habían puesto eran para niños. Las habían puesto solo para ver cuánto espacio ocuparía el manuscrito, pero después se olvidaron de cambiarlas. Así que antes de que el libro estuviera listo para la imprenta, hubo que cambiar todas las ilustraciones. Gracias a Dios, todo salió bien y mucha gente lo ha leído.

Jesús tiene planes maravillosos para cada uno de nosotros, pero llevarlos a cabo no es siempre fácil ni está libre de estrés o de riesgos. Jesús tuvo que morir para que nosotros disfrutemos de la salvación. Lo bueno es que siempre nos ayuda para que, a pesar de los riesgos, el estrés y el trabajo duro, podamos lograr grandes resultados.

SP

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Devocionales del Martes, 4 de abril de 2017 ›