Devocionales Matutinos

Las Comparaciones Son Odiosas

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«En cuanto cruzaron, dijo Elías a Eliseo: "Dime qué quieres que haga por ti antes que sea yo separado de tu lado". Eliseo respondió: "Quiero recibir una doble porción de tu espíritu"» (2 Reyes 2: 9).

Uno de los trabajos más difíciles que he tenido fue sustituir a una mujer que era muy buena en lo que hacía. Como yo sabía lo difícil que resultaría llenar el espacio que ella había dejado, me preocupaba no estar a la altura. Dudaba de mí misma y me centraba en mis limitaciones. Pensaba que todo el mundo me compararía con ella, y que seguramente se decepcionarían conmigo. Pero cuando comencé, tuve más éxito del que esperaba. Me di cuenta de que yo no tenía que ser como ella, pues Dios me ha bendecido también con dones y talentos.

Debe de haber sido muy difícil para Eliseo ocupar el lugar de Elías. Probablemente se sintió incapaz al ver cómo su predecesor se alejaba por el cielo en un carro de fuego. Él sabía que el vacío que tenía que llenar era demasiado grande. Me pregunto si se sintió inseguro. No lo sé. Lo que sí sé es que hizo cosas increíbles: cuando el agua de una ciudad estaba contaminada, Eliseo arrojó sal en el manantial y quedó purificada; un grupo de profetas estaban cocinando un potaje y por error utilizaron hierbas envenenadas, Eliseo añadió un poco de harina en la olla y la comida quedó comestible; Eliseo le dijo a Naamán que se bañara en el Jordán y su lepra desapareció; un estudiante tomó prestada un hacha que se le cayó al río y Eliseo hizo que flotara y pudiera recuperarla; una viuda estaba a punto de perder a sus dos hijos por causa de una deuda y Eliseo le hizo recolectar todas las jarras vacías que pudiera, le dijo que vaciara el poco aceite que le quedaba en ellas y con aquello llenó todas las jarras, las vendió y pagó sus deudas, evitando así que sus hijos fueran llevados como esclavos. Y todavía queda el mayor milagro de todos: una mujer mayor, que había dado un espacio especial a Eliseo en su hogar construyéndole una habitación, quería tener un hijo pero no podía. Milagrosamente lo tuvo gracias a Eliseo pero años después ese hijo murió. Así que la mujer fue a buscar a Eliseo, que llegó inmediatamente y resucitó al niño.

Obviamente la carrera de Eliseo como profeta fue tan bendecida como la de Elías, sino más. Es fácil caer en la tentación de compararte con los demás, especialmente con los que son apuestos, caen bien a todo el mundo y tienen éxito en lo que hacen. Es fácil dudar de uno mismo y sentirse poca cosa, pero no caigas en esa tentación. Dios te ha bendecido con dones y talentos, así que confía en que él te ayudará a utilizarlos para su honor.

MH

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Devocionales del Jueves, 6 de abril de 2017 ›