EL PRINCIPIO DEL FIN

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tú y Dios

«La respuesta fue: "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas. Después de eso, el santuario será purificado"» (Daniel 8: 14).

El versículo de hoy hizo a los corazones latir más rápido y a las personas reunidas en aquella ocasión entusiasmarse y después decepcionarse y sentir miedo. Durante horas, el predicador había presentado en el pizarrón bestias y cálculos matemáticos, hasta que finalmente había revelado la fecha en la que el mundo llegaría a su fin. Basándose en Daniel 8:14, esa fecha era el 22 de octubre de 1844. Era una fecha irrefutable. El Santuario representaba a la tierra y, de acuerdo a la profecía, ese santuario simbólico sería limpiado de pecado y corrupción, El predicador habló con gran convencimiento, así como con reverencia, y todos los presentes sintieron el peso de saber que en unos cuantos meses el mundo llegaría a su fin y sería reducido a cenizas. Entonces, todos irían al cielo.

Pero el 22 de octubre de 1844 vino y se fue, y obviamente el mundo no se ha terminado. Los adventistas llaman a ese día «el Gran Chasco», porque lo único que se redujo a cenizas aquel día fueron las esperanzas de los creyente sinceros. Sin embargo, el comienzo de la Iglesia Adventista surgió del estudio de la Biblia que hicieron aquellos hombres y mujeres chasqueados, que se negaron a dejar de creer que la Biblia revela nuestro futuro. Al fin se dieron cuenta de que el 22 de octubre de 1844 marcaba el comienzo del fin. Entendieron que la limpieza del Santuario se refería a que Jesús iba a entrar en el Lugar Santísimo como sumo sacerdote del verdadero santuario que está en el cielo. Pero, ¿sabes qué no descubrieron? No descubrieron más posibles fechas para el fin del mundo. Sí es cierto que algunas personas han tratado de poner nuevas fechas a la segunda venida de Jesús, pero el hombre que comenzó aquella predicción, William Miller, dijo a los creyentes: «Llevo tiempo esperando la bendita esperanza y, aunque dos veces me he decepcionado, todavía no me he rendido. Tengo ahora mi mente fija en otra fecha y esa fecha es hoy, hoy, hoy, hasta que Cristo vuelva».

Al igual que Miller, en lugar de preocuparnos por cuándo volverá Jesús, hemos de centrar nuestra atención en estar listos para cuando venga. Esto quiere decir que necesitamos estar listos hoy y cada día. Ese es el mensaje que esta Iglesia debe pasar a las siguientes generaciones. Así que ¿estás listo hoy? Y si es así, ¿estás ayudando a otras personas a estar listas también?

GH

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