Devocionales Matutinos

Lo Único en lo que los Demonios Tienen Razón

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«Cuando los espíritus impuros lo veían, se ponían de rodillas delante de él y gritaban: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero Jesús les ordenaba severamente que no hablaran de él en público» (Marcos 3: 11-12).

¿No te molesta cuando la gente finge ser algo que no es? Mucha gente odiaba a Jesús porque creían que fingía ser algo que no era. Creían que se hacía pasar por Dios, cuando en realidad no era Dios. No podían soportar la idea de que aquel hombre fuera divino, y eso es perfectamente comprensible. Aún hoy en día, a mucha gente le cuesta creer que Jesús es Dios. Sin embargo, hubo quienes nunca cuestionaron la verdadera identidad de Jesús: los demonios. En Marcos se narra cómo Jesús expulsó demonios y sin excepción, ellos reconocían inmediatamente que él era el Hijo de Dios. Los mismos demonios gritaron esa verdad, que Jesús es el Hijo de Dios. Pero Jesús les ordenó que no volvieran a repetirlo en público. Es interesante pensar que, cuando realmente eres grande, no necesitas que nadie te haga publicidad.

Qué vergüenza que los demonios reconozcan que Jesús es Dios y, sin embargo, a los humanos nos cueste tanto aceptarlo. Muchas personas a las cuales conocerás a lo largo de tu vida te dirán que Jesús no fue más que un buen hombre, o tal vez un profeta, pero que la idea de que fuera Dios es ridícula. Pero si lo piensas bien, Jesús solo pudo haber sido tres cosas: 1) un loco, 2) un mentiroso o 3) el Hijo de Dios. 1) Jesús no presentaba signos de locura. De hecho, su aspecto era el de una persona cuerda y tenía un gran sentido común. Así que este argumento no nos sirve. 2) En caso de que estuviera mintiendo, ¿por qué habría muerto por ello? ¿Por qué sus discípulos habrían estado dispuestos a morir si sabían que mentía? No tiene sentido. ¿Quién está dispuesto a morir por una mentira? Creo que nadie. Así que todas las evidencias apuntan a esta verdad: que Jesús fue Dios en la tierra. No es un timo, no estás sirviendo a un imposto.

Incluso los demonios testificaron de que Jesús es quien decía ser y no tenían nada que ganar con ello. ¿No te parece que este es un gran argumento en defensa de la divinidad de Cristo? Yo creo que lo es.

MH

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Devocionales del Lunes, 4 de septiembre de 2017 ›