QUIERO CREER, PERO…
Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios
«El padre del muchacho gritó: "Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!"» (Marcos 9: 24).
Hago todo lo posible por creer a Greg cuando me promete que no se olvidará de algo, pero me cuesta confiar en él. Los médicos dicen que tiene un agujero en la parte inferior izquierda del cerebro -que es donde se almacena la memoriay las cosas caen directamente por ese agujero al olvido. Debe de ser difícil tener un agujero en la cabeza y olvidarse de todo lo que tu esposa te dice. Es inútil recordarle que haga algo pero, por alguna razón, aún lo intento. Olvida las llaves, el celular y la cartera cada vez que salimos de casa, así que siempre le recuerdo que los lleve, pero entonces se enfada conmigo, me dice que él no es tonto, y después estamos bajo la lluvia mirando el auto cerrado porque... ha olvidado las llaves. Todos los jueves por la noche le recuerdo que saque la basura, pero la cantidad de bolsas que hay en el garaje son prueba del éxito que tengo. Cada dos por tres, su celular permanece inoperativo durante días, hasta que recuerda que debe cargarlo. Y olvídate de dejarle un mensaje: ¡no se acordará de revisar ninguno! Por este motivo me enfurezco tanto cuando le escucho murmurar: «He dicho que lo haré. ¿Por qué no me crees?».
En el libro de Marcos, se habla de un padre que se identificaría conmigo. Había llevado a su hijo ante Jesús para que lo sanara, pues estaba poseído por un demonio que lo tiraba al agua y al fuego. Aquel padre pidió a Jesús que lo sanara, si podía. «¿Cómo que "si puedes"? -respondió Jesús¡Todo es posible para el que cree!». Entonces el padre contestó: «Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!». A menudo pienso en esta frase y se la repito a Dios.
¿No hay en nosotros una parte que quiere creer, que intenta creer, pero que aún duda? Dudamos porque nos han fallado antes, porque tenemos miedo o quizás porque respetamos la soberanía de Dios y queremos permitirle que diga que no. Sean cuales sean las razones, necesitamos tener un poco más de fe. Creo que un poco de fe es suficiente cuando Jesús hace el resto, porque después de que aquel padre dijera eso, Jesús sanó a su hijo. Así que la próxima vez que necesites ayuda con tu incredulidad, expresa ante el Señor la frase de aquel padre.
MH
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