Devocionales Matutinos

Lo Único que nos Queda

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«No debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos» (Gálatas 6: 9).

Al principio no se podían ver las llamas; lo único que se podía ver era un humo negro ascendiendo hacia el comedor. Para entonces yo todavía pensaba que el incendio podría contenerse y que no sería demasiado grave. Pero cuando sal del auto me di cuenta de que no había posibilidades de entrar al departamento en el que mi esposa y yo vivíamos dentro del campus de la universidad. Di vueltas como un loco alrededor del edificio buscando a Melissa y la encontré con un grupo de muchachas. «Creo que todo el mundo está afuera, creo que todos estamos bien», me dijo. Y añadió: «Amor, el incendio es en nuestro departamento». Las primeras llamas que vi salieron de nuestro dormitorio, y también pude ver mi armario a la distancia. Recuerdo que pensé: «¿Qué hay en mi armario?». Entonces vi el resplandor amarillo y naranja avanzar hacia la cocina. Se me paralizó el corazón al darme cuenta de que no había nada que pudiéramos hacer. Los bomberos rompieron una ventana y entraron. De pronto, un intenso olor a humo salió despedido y poco a poco, me fui dando cuenta de que estaba observando cómo todas las posesiones que había adquirido a lo largo de mi vida se reducían a cenizas.

En los días que siguieron al incendio, yo seguía sacando cuentas del valor de todo lo que se había quemado. Tras añadir la última tanda de ítems a la lista, mi esposa me dijo: «¿Sabes que lo único que nos queda son las cosas que dimos a otras personas?». Era cierto. Las fotos, cuadros y recuerdos de nuestros viajes, todo se había quemado excepto aquello que habíamos dado a nuestros familiares y amigos.

El mundo se va a terminar. Todo será arrasado por el fuego. Sí, todo, incluidas nuestras posesiones. Lo único que no será destruido es lo que hayamos dado a los demás: nuestro cariño y el tiempo invertido en las vidas de nuestros seres queridos. Lo único que podemos llevarnos al cielo es unos a otros, Pablo advierte a los gálatas que uno recoge los frutos de las semillas que siembra, por eso nos anima a hacer buenas obras, para que podamos cosechar buenos frutos. ¿Qué te parece si hoy intentas invertir en aquello que sabes que no se va a perder? Invierte en amar a los demás y pasa tiempo con la gente para acercarlos más a Jesús.

GH

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Devocionales del Viernes, 17 de noviembre de 2017 ›