Devocionales Matutinos

No Tires la Toalla

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida» (2 Timoteo 4: 7-8).

Aquel inodoro apestoso y rebosante fue la gota que colmó el vaso. Yo acababa detener na pelea verbal con una muchacha que tuve que sacar de las duchas cuando las luces ya estaban apagadas. Me habían mentido dos veces, y ahora el desastre del inodoro. Desde la puerta observé litros de aguas residuales derramados por el pasillo. Sabía que no podría soportar otro día como aquel. Sin decir palabra, regresé a mi oficina, cerré la puerta y le escribí un mensaje sarcástico a mi jefa. Aunque era mi primer mes trabajando en el dormitorio, le aseguré con rabia que aquel trabajo no era para mí. Había tirado la toalla.

Al día siguiente, ella me respondió: «No tires la toalla hasta que hayas estado el tiempo suficiente como para recibir una recompensa por tu trabajo». Al principio no entendía qué recompensa se refería, pero decidí quedarme. Pronto comencé a hacer amistades y llegué a querer a las 83 muchachas del dormitorio. Algunas se quedaban hasta tarde en la noche conversando y riéndose conmigo en mi oficina; otras venían a mí en busca de consejos para estudiar la Biblia. Con la muchacha que saqué de la ducha aquella noche no solamente llegamos a ser buenas amigas, sino que tuve el privilegio de verla bautizarse un día antes de su graduación. Trabajar como preceptora resultó ser una de las bendiciones más grandes de mi vida y uno de mis trabajos favoritos. Mi jefa tenía razón: las experiencias que pasé fueron mi recompensa.

Uno de los últimos escritos de Pablo se encuentra en el versículo de hoy. Acercándose al final de su ministerio, se dio cuenta de que el momento de su partida de esta tierra estaba cerca. Mirando todo lo que había hecho durante su vida, anunció victoriosamente que había peleado la buena batalla y acabado la carrera. El premio le aguardaba: una corona de justicia y una vida eterna con Jesús.

A veces, sentirás la tentación de tirar la toalla en tu vida cristiana porque se hace demasiado difícil. Pero termina la carrera. Pídele al Señor que te ayude a mantener la fe, porque el premio que te espera ¡vale la pena!

MH

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Devocionales del Jueves, 7 de diciembre de 2017 ›