
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Opciones de lectura
Versículo:El Señor le dijo a Moisés: «Ordénales que se alejen de las tiendas de Coré. A Datán y Abirán» (Números 16: 23).
Él se quedó con toda la fama, los elogios y el dinero. Además lo merecía. Anthony era el tipo más veloz con los que alguna vez he corrido en competencias de pista y campo.
Éramos miembros del equipo de relevo 4x100 metros planos, el más veloz de la ciudad. Teníamos un excelente primer corredor, y el segundo también era muy bueno. Yo corría el tercer tramo y Anthony al final. Si estábamos cerca de los que encabezaban la carrera cuando yo entregaba la estafeta a Anthony, la victoria estaba asegurada. Anthony era un magnífico cuarto relevo. Se llevaba las palmas al final de casi cada carrera, porque ganábamos la mayoría gracias a él.
El resto del equipo envidiábamos un poco a Anthony porque acaparaba toda la atención, a menos que entendiéramos que cada una de nuestras funciones era importante para el éxito del grupo. Anthony no podía ganar sin nosotros, y nosotros no podíamos ganar sin él.
Si alguna vez hubo en la Biblia un grupo de individuos que no entendieron el asunto de las «funciones», fue el que formaron Coré, Datán y Abirán. Ellos pensaron que podían dirigir a Israel mejor que Moisés, que debían ser los sumos sacerdotes en vez de Aarón, sin importar que Dios hubiera asignado a Moisés y Aarón sus respectivas labores. No iban a permitir que un detalle como ese les impidiera asumir el poder sobre Israel y quedarse con toda la gloria.
Coré y sus secuaces tenían solamente un GRAN inconveniente. Dios no figuraba en su programa. Así que el Señor dijo a Moisés que reuniera a Coré, Datán, Abirán y los 250 aspirantes a sacerdotes fuera de la tienda de reunión; ya sabes, donde Dios hablaba con Moisés. (Aquí la Tierra llamando a Coré y sus amigos: «¡NO VAYAN!») En vez de pensarlo mejor, al día siguiente los tres se reunieron con Moisés y Aarón frente al pueblo entero.
Leíste el resto de la historia, ¿no? Dios dijo a los israelitas que se alejaran de las tiendas de Coré, Datán y Abirán, y de sus familias. La tierra se abrió y los tragó a todos. Luego un gran fuego consumió a los 250 aspirantes a sacer dotes.
¿Cuál es la lección? Acepta la función que Dios te ha asignado y hazlo que le agrada.
NO DEJES DE LEER
Números 16-18
Examina cómo Dios confirmó a Aarón como sumo sacerdote. Lee Números 18.