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Versículo:Permítenos tomar esas tierras como heredad. No nos hagas cruzar el Jordán (Números 32: 5).
Era el año 2007. ¿El evento? La Copa Mundial Femenina de Futbol. Yo rara vez veo futbol; excepto cada cuatro años cuando viene la Copa del Mundo, que sí me entusiasma. El soccer es un juego muy bonito, aunque no sea tan rudo como el futbol americano.
Pero volvamos a la Copa Mundial Femenina. El equipo de Estados Unidos llegó a las semifinales, y jugaría con Brasil. Las brasileñas eran muy buenas, especialmente Marta, cuyas habilidades con el balón eran espectaculares. Al final Brasil ganó 4 a 0, y el marcador pudo haber sido peor.
Con todo y lo deprimente que fue el partido para las norteamericanas, ninguna estuvo preparada para la guerra de acusaciones que hubo después. El director técnico de los Estados Unidos había decidido de último momento sustituir a la portera Hope Solo por Briana Scurry, que anteriormente había sido la estrella de la selección nacional. Hope se enojó.
«Fue una mala decisión, y creo que cualquiera que sepa lo mínimo de futbol se daría cuenta -dijo ella-. No tengo duda de que yo podría haber evitado esos goles». Sus comentarios destrozaron a suya de por sí herido equipo.
Podemos comparar a los israelitas con un equipo de doce jugadores. Cada jugador ocupaba una posición y tenía una función para contribuir a la conquista de la Tierra Prometida. Ya te imaginarás la sorpresa de Moisés cuando dos de los jugadores más importantes decidieron no participar. Esto es, en vez de ayudar a los demás israelitas a tomar la Tierra Prometida, los rubenitas y gaditas querían quedarse exactamente donde habían acampado. Era una solicitud egoísta. Estaban a gusto, y era lo único que les importaba.
Moisés probablemente tuvo ganas de maldecirlos, pero se contuvo. Les recordó que los israelitas tenían que estar juntos hasta que el equipo entero ganara, hasta que todas las tribus estuvieran asentadas (Números 32: 6-23). Dios espera que nos amemos y nos apoyemos los unos a los otros. Comienza hoy.
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Números 31-33
¿Te diste cuenta de toda la violencia en Números 31? Piensa en lo que leíste antes. ¿Por qué Dios estaba tan molesto con los madianitas? (Pista: Números 25.)