Devocionales Matutinos

La Villa de la División

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Le quitó el reino a la familia de David para dártelo a ti. Tú, sin embargo, no has sido como mi siervo David, que cumplió mis mandamientos y me siguió con todo el corazón, haciendo solamente lo que me agrada (1 Reyes 14: 8).

 La sección NO DEJES DE LEER de ayer es la ventana para entender el resto de 1 Reyes. Resumamos los principales detales de ayer. Salomón se casó con muchas mujeres extranjeras que alejaron su corazón de Dios (1 Reyes 11: 4). Como resultado, Dios le quitó el reino de Israel a su sucesor, Roboán, excepto las tribus de Judá y de Benjamín. A Roboán se le permitió gobernar Judá solamente porque Dios quiso que perdurara el legado del rey David. (Él fue de la tribu de Judá.) A las otras diez tribus israelitas, el reino del norte, las gobernaría Jeroboán, el personaje del pensamiento bíblico de hoy.

Si alguna vez hubo un sujeto en la Biblia que había «pegado» (ya sabes, tenía todo a su favor), ese tuvo que ser Jeroboán. Cuando Dios arrancó el reino israelita a Salomón por causa de su idolatría, envió al profeta Ahías a Jeroboán, manifestándole que Dios lo había seleccionado para gobernar sobre diez de las doce tribus de Israel (1 Reyes 11: 34-38). Dios prometió a Jeroboán que sería rey sobre todo lo que su corazón pudiera desear. Le prometió una dinastía tan grande como la del rey David. Pero había un requisito, la obediencia. ¡Dios exaltaría a Jeroboán, pero solamente después que él exaltara a Dios!

Ese convenio fue muy bueno, apenas superado por el regalo de la salvación que Dios nos ofrece a ti y a mí. Pero Jeroboán no lo aceptó. Actuó como Paris Hilton. Heredero de una gran bendición si se mantenía obediente, prefirió gastar sus riquezas haciendo más bien lo que le complacía.

Cuando Jeroboán llegó a ser rey, mandó hacer dos becerros de oro (¿no te hace recordar algo?) para que los israelitas adoraran. Temía que la gente se fuera con Roboán si viajaban semana tras semana a adorar en Jerusalén de Judá. Pero además, Jeroboán hizo altares a dioses extraños en las colinas y contrató sus propios sacerdotes para servir al pueblo. Dios quedó tan herido por las acciones de Jeroboán, que dijo: «Esto me enfurece porque me has dado la espalda» (1 Reyes 14: 9). ¿Por qué Jeroboán se olvidó del Dios que le había dado todo?

NO DEJES DE LEER

1 Reyes 13-15

¿Por qué Asá fue un rey especial? Ver 1 Reyes 15: 11-14.

Devocionales del Martes, 10 de abril de 2018 ›