Devocionales Matutinos

Pureza

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada, siete veces purificada en el crisol (Salmos 12: 6).

Los salmos que leerás hoy es de los pasajes más poderosos de toda la Biblia. En el Salmo 11 leerás la pregunta de David: «Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda al justo?» (vers. 3). Este simple versículo es el argumento principal de uno de los temas recurrentes en los escritos de David: ¿Por qué el malvado parece prosperar mientras el justo sufre? Si tus amigos te han «menospreciado» porque no vistes ropa atrevida, no escuchas música provocativa ni te gusta hablar de sexo, no te molestes. Al justo siempre lo odian por seguir a Dios. Considera una medalla de honor el sufrir como Jesús por hacer lo correcto.

El rey David sabía cómo se siente tener al mundo entero en contra. Aun cuando sabes que Dios está contigo, es difícil ver cómo los malvados realizan sus planes malévolos contra ti y se salen con la suya. En el Salmo 12, la furia de David subió como espuma y fluyó hacia Dios: «Sálvanos, Señor -cantó-, que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo. No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez» (Salmos 12: 1, 2). Mientras mentían los malos, David valoró las palabras de Dios porque son «puras», como plata refinada siete veces.

En los días de David, refinar la plata no era fácil. Al extraerla de la tierra, llevaba muchas impurezas. Para quitarle toda la suciedad, el mineral era «quemado» muchas veces. El fuego no necesitaba ser muy intenso para retirar algunas impurezas. No obstante, para quemar otras, el fuego tenía que ser abrasador. Así que el platero hacía muchas quemas controladas para deshacerse de todas las impurezas, hasta que lo que quedara fuera plata «pura». La plata pura era extremadamente cara en ese entonces, ¡igual que hoy!

David creía que las palabras de Dios eran muy preciosas. ¿Por qué? Porque las palabras lisonjeras de los poderosos no eran sino un montón de mentiras, y estaban por todos lados. David anhelaba que Dios callara sus bocas con sus palabras de verdad.

Las palabras de Dios son preciosas, valóralas mucho.

NO DEJES DE LEER

Salmos 11-15

¿Quieres saber con qué tipo de personas anda Dios? Lee el Salmo 15.

Devocionales del Miércoles, 6 de junio de 2018 ›