Devocionales Matutinos

Enséñame

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos (Salmos 143: 10).

Es un extraño lugar como destino final. La mayoría de nosotros solo imaginaríamos caminar por las inhóspitas y congeladas tierras de Alaska. Pero la mayoría de nosotros no somos Chris McCandless. ¿Alguna vez has escuchado de él? Fue el tema del exitoso libro Into the vild, que Sean Penn llevó al cine como Camino salvaje.

Chris fue un atleta famoso, graduado con honores de la Universidad Emory, hijo de padres ricos, que le dieron más de 20 000 dólares cuando terminó su carrera. La razón por la que decidió regalar ese dinero (más lo que tenía en una caja de ahorros) a la caridad, y cortar todo tipo de contacto con su familia, quién sabe; pero eso hizo Chris exactamente. Durante dos años vivió como un vagabundo, orgulloso de sus habilidades de supervivencia. Se puso como sobrenombre Alexander Supertramp, y viajó por todo Estados Unidos con poco más que arroz y frijoles. Hacía algún trabajo que otro aquí y allá, dormía donde fuera y caminaba haciendo dedo sin rumbo.

Después de andar así durante un buen tiempo, Chris se dirigió hacia la aventura de su vida: sobrevivir en la salvaje e inhóspita tierra de Alaska. Una vez que llegó a ese lugar, se dirigió hacia el norte del monte McKinley, y finalmente se instaló en un ómnibus abandonado en el sendero del viejo camino minero Stampede Trail. (O sea, en medio de la nada, ¿no?)

Lamentablemente, Chris nunca regresó de los inhóspitos bosques de Alaska. El 6 de septiembre de 1992, un grupo de cazadores de alces encontró su cadáver y una nota que decía:

S.O.S. Necesito ayuda, estoy herido, casi muerto y muy débil para caminar y salir de aquí. Estoy solo; no es broma. Por el amor de Dios, por favor quédense para salvarme. Estoy cerca de aquí, recogiendo frambuesas, pero regresaré a la tarde. Muchas gracias, Chris McCandless. ¿Agosto?

Chris McCandless tenía todo a su favor, excepto por una debilidad personal: no quería escuchar. Le advirtieron de los peligros que implicaba no tener el equipo adecuado para sobrevivir en Alaska, pero no hizo caso. Su noble determinación se convirtió en su perdición, pues no dejó que le enseñaran.

Salmos 143: 10 nos recuerda que Dios está listo para enseñarnos, si estamos dispuestos.

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Salmos 141-145

Lee Salmos 141: 3, 4. ¿Qué casa quieres que Dios te ayude a superar?

Devocionales del Lunes, 2 de julio de 2018 ›