Devocionales Matutinos

¡Fuera!

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

También les enseñaba con estas palabras: «¿No está escrito: "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones"? Pero ustedes la han convertido en "cueva de ladrones"» (Marcos 11: 17).

Hay cosas que simplemente se complementan. Dwain y Kemba, por ejemplo. Hasta riman. (Puede ser que no escuches la rima, pero después de doce años de matrimonio, todo rima. ¡Pura música dulce!)

Hay cosas que no combinan. Una vez vi a una amiga preparar un sándwich. No me vas a creer lo que hizo. Primero tomó dos rebanadas de pan y un frasco de mantequilla de maní. Hasta ahí todo iba bien. No le puse mucha atención. Después de todo, ¿quién no sabe cómo preparar un sándwich de mantequilla de maní con jalea?

Desvié mi vista un momento, y luego volvía mirarla. Horror de horrores. Había untado una pequeña cantidad de mantequilla de maní sobre cada rebanada. Luego hizo algo inconcebible: sacó una bolsa de papas fritas con sabor a salsa de barbacoa, y procedió a acomodar las papas sobre una de las rebanadas del sándwich. Juntó las rebanadas y dio una buena mordida. Ver eso era como ver a un científico loco en un laboratorio saboreando su horrible creación. ¡Puáj!

Hay otras cosas que tampoco pueden estar juntas: templos y cambistas. ¿Qué harías si un sábado entraras a la iglesia y te encontraras con un puñado de gente que grita con un montón de dólares, pesos, reales, euros y yenes? Sería muy molesto.

Eso fue exactamente con lo que Jesús se topó cuando llegó al Templo de Jerusalén. Cada hombre israelita de veinte años en adelante tenía que pagar, como ofrenda a Dios, la mitad de un siclo. Una vez al año, los judíos viajaban de todas partes del mundo hacia el Templo para celebrar la Pascua. Llevaban sus ofrendas, o bien compraban un cordero en el patio del Templo para hacer el sacrificio. Fue así como a los cambistas se les ocurrió una manera ingeniosa de ganar dinero rápidamente.

Crearon una moneda del Templo, y cobraban a los peregrinos una alta tarifa por cambiar su dinero por esa «valiosa» moneda del Templo. Peor que la estafa, era el hecho de que los sacerdotes que ministraban el templo no hacían algo al respecto. Cuando Jesús vio en qué se había convertido el Templo, perdió el control. Sacó a los cambistas violentamente.

NO DEJES DE LEER

Marcos 10-12

Lee Marcos 1: 35-38. ¿Cómo afectó a los discípulos el pedido de Santiago y Juan?

Devocionales del Lunes, 22 de octubre de 2018 ›