Devocionales Matutinos

¿Cómo Dices?

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino sométanse a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas (1 Juan 4: 1).

Hay falsos profetas de todo tipo de formas, tamaños y colores. Una vez tuve unos amigos que decidieron dejar de ir a la iglesia. Pensé que a lo mejor no les había caído bien la gente de ahí, o tal vez cómo predicaba el pastor. Resulta que me equivoqué.

«Dios nos ha dado una nueva luz –me dijeron-. Él se nos revela individualmente, así que ya no tenemos que ir a la iglesia». Es cierto que Dios. Se revela a cada uno de nosotros, pero eso no cambia lo que la Biblia dice: «No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca» (Hebreos 10: 25). Algo importante le faltaba a esa «luz» de la que hablaban.

Cuando escribí la meditación de hoy, la noticia del momento en Estados Unidos era lo que había pasado en un pueblo llamado Eldorado, en Texas. La policía hizo una redada en las instalaciones de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (no confundir con los mormones) y se llevaron a más de 400 niños. Se cree que esos niños eran objeto de abusos o corrían el riesgo de ser abusados. La secta practicaba la poligamia. Se animaba a los ancianos de la comunidad a tener varias esposas, y chicas muy jovencitas (en matrimonios arreglados) tenían que someterse a ellos.

Probablemente has encontrado gente que tiene diferentes creencias que las tuyas. ¿Cómo reaccionas? En 1 Juan vemos que el «discípulo amado» nos da varias pistas que nos ayudarán a responder correctamente ante el error. Primero, y sobre todo, debemos examinar las falsas doctrinas contrarias a la verdad. Para eso necesitamos saber y conocer la verdad: «Este es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad» (1 Juan 1: 5, 6). Juan aclara que donde está Dios, está la luz. No debemos solamente hablar de él, sino además caminar con él.

Muchos creen que conocer la verdad es suficiente para protegerse de las falsas doctrinas. Mientras leas 1 Juan, te darás cuenta de que tanto el conocimiento como la práctica van de la mano.

NO DEJES DE LEER

1 Juan 1-3

Juan pone especial énfasis en el poder transformador del amor de Dios. ¿Y nuestro amor? ¿Qué pasa si amamos lo que no debemos? Lee 1 Juan 2: 15-17.

Devocionales del Sábado, 22 de diciembre de 2018 ›