Devocionales Matutinos

Una Parte de la Historia

Adolescentes · Del libro Pasaporte a la aventura

Versículo:

Recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Efesios 2:12, NVI.

Cuando nos reencontramos con nuestros amigos en la iglesia adventista de Berlín Oeste, nos dijeron que estaba sucediendo algo en el Muro de Berlín. Se rumoreaba que después de tantos años, el muro finalmente estaba a punto de caer. Cuando llegamos, había miles de personas reunidas en la Puerta de Brandemburgo, uno de los lugares famosos aledaños al muro que rodeaba Berlín Oeste. Nos acercamos tanto como pudimos al muro, pues llegamos a unos 30 metros (100 pies de él. A la derecha había un parque con algunos árboles, así que fuimos hacia allí. Cuatro o cinco personas se habían trepado a los árboles para ver mejor, y nosotros hicimos lo mismo. Desde arriba del árbol podía ver fácilmente por encima del muro, a la “franja de la muerte”, donde la gente no podía cruzar, o se arriesgaría a que los francotiradores le dispararan. Cuando llevábamos un rato de estar allí, escuché algunos anuncios en alemán por un parlante, y poco después vi algo que me dejó helado: ¡Desde el otro lado de la “franja de la muerte" vi a un muchacho corriendo hacia nuestro lado del muro! ¡Estaba aterrorizado por él porque le podían disparar por intentar cruzar! Unos momentos después, saltó sobre el muro con los brazos en alto, y la multitud vitoreo. Los siguientes minutos fueron un caos, con personas de ambos lados trepando el muro. El muro, en ese lugar, era ancho, así que había mucho lugar para que las personas treparan y se pusieran de pie sobre él. Mirábamos asombrados como se desarrollaba delante de nuestros ojos este evento histórico.

Es triste que Berlín Este y Berlín Oeste estuvieran separados durante tantos años. También es triste que hayamos sido separados de nuestro Creador durante varios milenios. Cuando Jesús murió en la cruz por nosotros, derribó el muro que nos separaba. ¡Ahora podemos vivir sabiendo que seremos reunidos con él!

Devocionales del Jueves, 24 de octubre de 2019 ›