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Versículo:Cuando llegó a cierto lugar, se detuvo para pasar la noche, porque ya estaba anocheciendo. Tomó una piedra, la usó como almohada, y se acostó a dormir en ese lugar. Génesis 28:11, NVI.
El primer día que estuvimos en El Cairo fue difícil. Éramos estudiantes, es decir, pobres, y no podíamos costearnos un hospedaje elegante ni alimentos refinados. Tomamos el autobús público desde el aeropuerto hasta el centro de El Cairo, donde nos dejó. Eran como las diez de la noche, y sabíamos que ese no es el mejor horario para llegar a una ciudad desconocida. Un muchacho nos indicó la dirección en que podíamos encontrar alojamiento cerca. Caminamos unas cuadras y finalmente encontramos un cartel que decía “Hotel, 5to piso”. Decidimos subir; estábamos listos para descansar. En el quinto piso encontramos el hotel.
Para nuestra sorpresa, tenían una habitación disponible. Y para nuestra mayor sorpresa, solo costaba un dólar. Esto nos preocupó un poco, y sospechamos que el hotel podía no ser confiable, pero estábamos tan cansados que creímos que podíamos quedarnos en cualquier lugar por una sola noche. El dueño nos guio por el pasillo hasta nuestra habitación, donde pronto descubrimos que habíamos pagado de más por la habitación. No tenía puerta; las camas eran antiguas catres de metal con un pedazo de hule espuma sucia encima; no había un baño que funcionara ni agua corriente, y la ventana era simplemente una abertura en la pared con vista al patio. No importa a qué país estés viajando, cada país tiene hospedajes de lujo y hospedajes baratos. Estamos bastante seguros qué encontramos el más barato de Egipto, pero estábamos tan exhaustos que nos quedamos allí de todos modos.
Una noche, cuando Jacob estaba viajando, usó una piedra como almohada. Puedo de alguna manera simpatizar con él, pero lo importante que hemos de recordar es que no importa si duermes en una cama cómoda o si tu almohada es una roca, lo último que has de hacer cada día es orar a Dios, rogando que te proteja mientras descansas.